I
Bajo este título, la autora comparte con esta convocatoria una serie integrada por seis poemas de un lirismo directo y aunque lleno de metáforas visuales.
I
.
despierto con flores en los ojos
estallo mi cuerpo en luz
me baño con relámpagos
bailo, grito mi aurora
siento livianos mis pies de barro
respiro atmósfera de primavera
y rodeo mi jardín con manos de neón
.
percibo un ardor envolvente
escribo mi nombre con fuego
me enciendo de euforia
y ardo, ardo, ardo
.
mato ese incendio con agua estancada
soy eco de cenizas melancólicas
siento los ojos extraviados
apago mis destellos a la vida
reposo en lecho lúgubre
.
aprieto las penas en mis puños
y abrazo la desdicha
.
me acribillo con culpas falaces
huelo aleteo de muerte
mi cuerpo se desintegra
y caigo
al abismo de un derrumbe que me nombra.
.
II
.
cargo un imán en la espalda
forcejeo con la gravedad
que me ata horizontal
las sábanas me amortajan
y mi rostro deshabitado
se diluye en espejo de ausencia
.
tengo telarañas en los ojos
siento
los párpados pesados como siglos
la lengua agrietada
oídos abismados por ecos
y mi nariz
respira angustia
.
en cada amanecer
los dedos lacerantes del sol no llegan
a las raíces de la oscuridad
al cementerio de los días muertos
donde me refugio.
.
.
III
.
me asumo
continente humanoide sin nombre
recorro mis orillas
busco permanecer
cerca de los bordes
anclarme
necesito trazar un recorrido seguro
pero naufrago en
tormenta de remolinos
arriesgo vida, juego inmolación
.
le reclamo al cerebro
sustancia terrenal fuerza de gravedad
.
soy riego de sangre
las moscas se amontonan
evocan al derrame aún fresco
y mientras me desmorono
una musicalidad sucia
me desorienta
.
solo suspiro
me sostiene en la frontera
soy barco
soy náufrago
soy territorio
soy límite
cuerpo/mente disociados.
.
IV
.
la ciudad me persigue
la camino en calles fantasmales
por luces ocultas en el smog
.
edificios encadenados estiran sombras
tienden redes sobre mi temor encriptado
.
soy epicentro de un terremoto que no predigo
vibro catástrofe galopo latidos
y caigo por la grieta
.
alguien me dice
respirá
mirame
respirá
-
todo me aturde
las bocinas son cuchillos
los pasos de los transeúntes
se vuelven mazazos
mi piel es un radar descontrolado
la garganta se estrecha
quedo atrapada entre los escombros
rodeada de un polvo despiadado
el corazón aúlla
y la cuerda del miedo me ahoga
.
alguien me dice
respirá
mirame
respirá.
.
V
.
un exceso de memoria lo acribilla
porque los ecos no mueren
hostigan los pliegues del sueño
y amanece amordazado
esa bestia invencible
visceral y fragmentada
ultraja su herida
desacredita la paz
la inocencia muerta que lo habita
aniquila su deseo de existir
le niega el descanso cristalino
que añora conciliar
los ojos del pasado no se cierran
y su andar siempre entre ruinas
no habilita el olvido
un exceso de memoria lo acribilla
.
.
VI
.
las manos buscan un destino, los roces las ensucian, el agua cae como plegaria.
lava el pensamiento
lava el pensamiento con pensamiento
lava la sombra adherida al pensamiento
lava las dudas circulantes
y las sospechas oscuras
la rutina es un credo, el estímulo regresa, la espuma exorciza la mente.
lava las sinapsis neuronales
lava la raíz del impulso
lava la chispa del axón
lava las drogas que traga
y el error químico
El agua murmura un rezo, invoca el sometimiento líquido del pulso.
lava siempre lava
lava lava lava
no para de lavar
.
Nació en 1961. Argentina. Poeta.
Publicó La mirada del desvelo y Realidades huérfanas. Participó en las antologías sanjuaninas Universos en pluma y Los versos al taller I y II. Forma parte del Colectivo Cultural Internacional Mosaicos y Letras: antologías Alas por la Paz y la Libertad, tomos I, II y III. Integrante de la Red Némesis Internacional de Arte y Poesía con participación en antologías (Perú, Colombia, México y otros países). Miembro de SADE.