Convocatoria de Los Andes: El hacedor de lluvia, un poema de José Ignacio Hernández

En este poema, con claras influencias de La tierra baldía (Eliot), el joven autor mendocino traza una mitología a partir de la figura de un personaje imaginario llamado Maxine Brichard.

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“The Word is the desert.”

T. S. Eliot, Burnt Norton

Mi padre encontró la Palabra

entre los pasillos eternos de la noche.

Abrió el libro

y nos contó la historia

de Maxine Brichard.

El esqueleto colorido y atornillado:

Brichard, desde las sombras,

entre bacanales gentiles y esas pantallas pobres,

apenas luciérnagas para las tripas de la tierra,

erguía su sombrero

y brillaban sus bigotes,

su piel gris,

sobre tablones de luces rancias.

Tenía el libro en las manos mientras recitaba el truco:

si no lo siguen, no lo han visto.

Los pasillos se alargan…

Allí temo perder la vida en un rincón

donde la luz indómita apenas bendice

y pierda el rastro de mis líneas,

en un falso nácar de gloria,

para que la ciega voluntad del estómago

resuelva el truco bajo unos focos rancios y la figura alicorada

de Maxine Brichard.

Llegaba el final y alejándose sus ojos

se volvían más punzantes.

Unas tuercas estiraban los tacos de sus botas

…y los seguías,

los seguías porque se elevaban sobre el piso…

y la luz, de pronto,

era menos que pasto bajo el hielo,

un alma atrapada en el ácido torrente de las risas.

Como un payaso remedado, lanzador de cuchillos y acróbata del fuego,

pudo diseminar el viento

para que mueran las formas en la sombra.

El gesto del agua roba el silencio que cobija las olas,

¡atrás, infiernillo dentado!

¡Atrás!, grita el saltimbanqui,

empapado de aquello

que las ovejas buscan bajo el hielo.

Brichard, el sofista en la pérgola,

abraza el oráculo que nace en su sopa,

el infiernillo, ese trípode insulso que brilla.

Brilla y habla:

…y la forma no debe morir.

Hay que prender la mecha, Maxine,

hay que prender la mecha.

Bastan unas tuercas,

oxidadas por el mismo clima de los curiosos,

y tira la moneda de tres caras hacia la noche hosca

y el yugo que derrite las antiguas escamas

del saltimbanqui convertido en estatua,

suspendido bajo las miradas,

las arrugas

y la carne…

Y no es que olvidáramos la grandilocuencia del libro,

no.

Ni los azares que las manos santas dejaron en el cuero,

piel de berrinches y Bermejol,

óbices poblares,

reticentes,

tácitos.

Hemos perdido el júbilo

como la holgura en la cadera del buey:

¡pedimos el último truco!

lo pedimos,

lo tenemos levantado hacia el Señor,

es justo y necesario…

Es justo y necesario, bajo estas escamas de tierra,

que las formas se pierdan,

sobre ese infiernillo parlante,

la sopa y los focos rancios,

y la maleza amurallada que la luz nunca desteje.

¡Atrás, infiernillo! ¡Atrás!

Prende la mecha y aquí está el espectro de Maxine Brichard.

Aquí,

en los pocos segundos donde todos desesperan,

baila una estatua que taladra el agua del mundo.

Sin lágrimas,

bastan el aplomo en la rodilla del buey,

los berrinches y el Bermejol que velan los pasillos de la mordaz agonía.

Mi padre, el resplandor de Damasco, corre cuando no apago la mecha.

Los labios en omega…

huye del dolor, no de la rancidez,

huye del fuego, no de aquellos colores ciegos

frente al truco final

de Maxine Brichard.

Todos corren

y yo, inmóvil,

descubro la quietud en mis llamas,

su luz despelleja la piel de la tierra,

el hueco que desnutre cada diluvio…

la arena extendida.

los pies de Dios quiebran el carbón.

la luna desciende sobre el templo que fue.

José Ignacio Hernández - Foto
José Ignacio Hernández, poeta mendocino.

José Ignacio Hernández, poeta mendocino.

Sobre el autor: José Ignacio Hernández

José Ignacio Hernández (1988, Mendoza, Argentina) es escritor y estudiante de música. Desde el año 2019 hasta el 2024, estudió en el taller literario de Diego Niemetz. Publicó en diversas revistas literarias, entre ellas Ceniza, Surco, Buenos Aires Poetry, Irradiación, Ulrica, Santa Rabia Poetry, Phantasma, Grifo, Autores, Portal Azimut, El Poeta Ocasional. También participó en distintas antologías, como la antología de cuento psicológico, Psicogramas, de la Editorial Palabra Herida; en la Segunda Antología de Poesía, de Autores; en la primera antología de relatos, La casa, lo extraño, de la Editorial Lengua Suelta; en la colección La caravana del rayo: 28 poetas panhispánicos, de Santa Rabia Poetry; en Criaturas y mundos fantásticos: Antología de cuentos, del sello Nébula. En 2025 fue seleccionado para estudiar en el Writers’ Workshop de la Universidad de Iowa, con el poeta Mark Levine. En el presente, continúa sus estudios de escritura con el poeta Lucas Margarit.

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