17 de julio de 2016 - 00:00

Crónica de sangre en el puente del Bósforo

En el puente del Bósforo, el epílogo del golpe de Estado fallido en Turquía se escribe con cánticos y gritos de los partidarios de Erdogan subidos en los tanques arrebatados a los soldados rebeldes, pero también con la sangre derramada por los dos bandos.

El puente fue un teatro en miniatura de todos los actos del drama vivido en Turquía desde la noche del viernes, y un muestrario de las escenas que quedarán en la memoria.

Por la noche, los soldados rebeldes despliegan en él sus tanques, en una demostración de fuerza que corta una de las arterias estratégicas de esta gran ciudad turca.

A partir de ese momento se instala una calma precaria, pero en las primeras horas de ayer, los partidarios del presidente Recep Tayyip Erdogan empiezan a llegar, decididos a plantarle cara al golpe.

"Era extraño, avanzaban con tranquilidad por el puente, como si no tuvieran miedo", cuenta un fotógrafo de la agencia AFP. Pero los militares amotinados no tardan en disparar, y algunos de los manifestantes caen bajo las balas.

La muchedumbre evacua a los heridos. Uno de ellos yace en el suelo, mientras varios compañeros tratan de reanimarlo. Cae un obús. "E incluso había un francotirador, que disparaba contra los manifestantes", cuenta el fotógrafo.

Las mismas escenas de gente enfrentada a los golpistas se reproducen no muy lejos de allí, en la plaza Taksim.

En Ankara, cientos de manifestantes apedrean un tanque, y logran hacerlo retroceder unos metros. Luego, el tanque acelera y los adelanta, aplastando a su paso un vehículo.

Poco después, uno de los conductores del tanque se ve obligado a salir, rodeado por una masa de manifestantes que no paran de insultarlo.

Los soldados insurrectos ceden y empiezan a rendirse. Primero son unos pocos, y luego decenas los que avanzan sobre el puente con las manos en alto y el paso indeciso. Furiosos, los manifestantes apartan a patadas sus cascos y armas abandonadas, que cubren la calzada.

Ante el ayuntamiento de Estambul, la contraofensiva de la policía se produce en medio de la confusión, entre empujones del gentío, disparos y hasta enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

En otros puntos de la ciudad, la gente graba a un grupo de militares rebeldes de rodillas, mientras que unos policías y civiles, en muchos casos armados, los inspeccionan. Otros soldados aparecen con el torso desnudo y la nuca doblada por la fuerza camino de centros de detención.

En el puente del Bósforo como en la plaza Taksim,  partidarios enardecidos del régimen, casi todos hombres, toman los tanques. Encaramados, hacen ondear banderas turcas y gritan "Allahu Akbar", "Alá es el más grande".

Algunos levantan cuatro dedos, una señal de adhesión a los Hermanos Musulmanes, aliados de Erdogan. Otros corean el eslogan "Fetüllah Gülen es el perro de Israel" para vituperar al gran rival del presidente, al que el poder acusa de estar detrás del golpe.

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