Luego, ya embalada, la Presidenta intentó corregir sus propios dichos alabando el sistema de frenado de los nuevos trenes, factor que generó de dos años a esta parte varias tragedias encadenadas en Once y Castelar.
Y refutándose, dijo: "el sistema de frenado no depende ya del motorman solamente, sino que como está conectada la locomotora con todo el sistema de señalización a lo largo de todo el trayecto, cuando hay una luz colorada prendida dos estaciones anteriores, el tren se frena automáticamente".
Un poco nerviosa, la Presidenta no logró sincronizar del todo su alocución y mezcló algunas cuestiones técnicas, ciertamente confusas para su estándar habitual de precisión: "El frenado automático es de origen sueco... (pero) éste es de origen alemán; el anti acaballamiento es de origen sueco y todo el sistema de transmisión es Mitsubishi de origen japonés. Son trenes construidos en China en tiempo récord, además".
Y más allá de aquel primer comentario, dejó también algunas otras frases menos desafortunadas:
-"Acá estamos con estos aviones, con estos trenes... perdón, que son casi aviones".
-"Ya nadie va a poder viajar colgado del tren, porque el tren no arranca si las puertas no están herméticamente cerradas. Esto es un sistema de seguridad y de dignidad. Los que quieran hacerse los valientes vayan a hacerlo a otra parte".
-"Para mí que he visto tantas veces, desde cuando era chica, viajar a la gente colgada del tren, o sentada en el estribo por una cuestión de que les gustaba tomar aire, la verdad que me parece un salto cualitativo sin precedentes".
-"El motorman va a poder ver desde su cabina lo que sucede en cada vagón. Además, creo que también es transparente la cabina del motorman, o sea que el motorman va a estar mirando a los que viajan y los que viajan van a poder saber qué hace el motorman".