El gobierno socialista francés aprobó ayer por decreto un polémico proyecto de ley de reformas de la economía, ante el riesgo de que diputados de su propio partido lo hicieran fracasar, abriendo una crisis política de consecuencias imprevisibles.
El gobierno socialista francés aprobó ayer por decreto un polémico proyecto de ley de reformas de la economía, ante el riesgo de que diputados de su propio partido lo hicieran fracasar, abriendo una crisis política de consecuencias imprevisibles.
El texto, conocido como “Ley Macron” por el nombre del ministro de Economía, Emmanuel Macron, prevé medidas como la apertura de comercios 12 domingos al año, la revisión de las tarifas que aplican desde jueces hasta notarios, la apertura de los transportes urbanos a la competencia o medidas para flexibilizar el mercado laboral, la vivienda y el medio ambiente.
El primer ministro, el socialista Manuel Valls, explicó que recurría al artículo 49-3 de la Constitución que permite al gobierno obviar al Parlamento ante el riesgo de “un rechazo” del texto, debido a la oposición al mismo de un sector de su grupo parlamentario.
Los opositores dentro del propio Partido Socialista están en contra de que esta ley sobre la “actividad y el crecimiento” flexibilice el Código Laboral y en particular, se amplíe de 5 a 12 los domingos laborables.
En horas previas a la votación, el gobierno comprendió que los críticos de su propio partido, que cuenta con 288 escaños, iban a votar en contra de la Ley Macron, al igual que lo haría la gran mayoría de los diputados ecologistas, así como los del Frente de Izquierda haciendo correr el riesgo de perder la votación.
Por su parte, el primer ministro Manuel Valls obtuvo la luz verde del presidente François Hollande para recurrir a este artículo de la Constitución que permite al gobierno aprobar una ley sin votación en el Parlamento.