Figura del Swinging London y audaz creadora de la minifalda, la británica Mary Quant celebra el martes sus 80 años con una mirada entusiasta sobre la moda actual "dedicada a las piernas" y sobre la condición femenina.
Figura del Swinging London y audaz creadora de la minifalda, la británica Mary Quant celebra el martes sus 80 años con una mirada entusiasta sobre la moda actual "dedicada a las piernas" y sobre la condición femenina.
Aunque confiesa cierta nostalgia de "la efervescencia y la innovación" del Londres de los años 60, la creadora conocida también por su corte de pelo bob, considera que "hoy en día es maravilloso ser una mujer".
"Las mujeres aprovechan más que nunca sus vidas", asegura quien revolucionó la moda femenina popularizando la minifalda, las medias de colores y el maquillaje, en una respuesta enviada por escrito a la agencia AFP.
"Una nueva especie de superwoman ha hecho su aparición", exclama con admiración en su última autobiografía, publicada en 2012: "Evolucionan como atletas y se sientan como hombres, con las rodillas separadas. Sus hijos adoptan el apellido de sus madres (...) Ellas tienen el control".
Mary Quant es viuda, tiene un hijo, Orlando, tres nietos y vive en Surrey (sudoeste de Londres). En 2000 vendió a unos japoneses su firma de cosméticos, identificada por un logotipo en forma de flor.
Sus inicios en el mundo de la moda los compartió con quien sería luego su marido, Alexander Plunket Greene. Lo que primero le llama la atención fue el estilo excéntrico del atuendo del joven estudiante que conoce en los bancos de la facultad de arte de Goldsmiths en Londres.
En 1955, la pareja lanza con un amigo la primera tienda, Bazaar, en el barrio de Chelsea entonces en plena ebullición. La tienda de ropa y accesorios, junto con el restaurante abierto en el sótano, se convierte en el punto de encuentro de jóvenes y artistas. Y atrae a celebridades como Brigitte Bardot, Audrey Hepburn, los Beatles y los Rolling Stones.
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Una moda joven y lúdica
Mary Quant crea faldas y vestidos cortos, líneas simples y colores vivos, que expone en escaparates voluntariamente extravagantes.
"Los señores con sombrero hongo golpeaban nuestro escaparate con el paraguas y gritaban 'inmoral' y 'asquerosa' al ver nuestras minifaldas y las medias, pero los clientes se agolpaban para comprar", escribe en su autobiografía.
King's Road, donde abrió la tienda, se transformó en lugar de desfile para las muchachas con minifalda en un ambiente de fiesta permanente característico de este "Swinging London" que tenía en Carnaby Street otro punto neurálgico.
Aprovechando el éxito, la modista inaugura una segunda tienda londinense, colabora con la cadena estadounidense de grandes almacenes JC Penney, y lanza una línea accesible para el gran público, The Ginger Group.
Adepta de las formas geométricas, círculos, contrastes de colores e incorporación de materias como el PVC, Mary Quant promueve una moda desempolvada, lúdica y sin esnobismo.
"Resulta que mis prendas se correspondían exactamente con la moda adolescente, el pop, los bares de café expreso y los clubes de jazz", comenta en "Quant by Quant", su primera autobiografía.
"Estaba en el lugar apropiado en el momento adecuado", constata Jenny Lister, comisaria encargada de la moda en el Victoria and Albert Museum, establecimiento que posee un centenar de piezas -ropa, maquillaje, prendas interiores, patrones- de la modista.
La personalidad y el estilo muy identificables de Mary Quant, con su famoso flequillo moreno esculpido por Vidal Sassoon, contribuyeron a hacer de ella "la creadora de moda más célebre de este país", considera esta especialista.
"Tenía un comportamiento intrépido y podía dar titulares hablando de manera provocadora de sexualidad y de su vida privada, a la par con sus prendas de vestir, consideradas bastante escandalosas en la época", explica Jenny Lister.
Sus herederos buscan ahora por el lado de las marcas jóvenes y gran público, como Topshop, según ella.