Muchos kilómetros de litoral
Muchos kilómetros de litoral
Rica, en los que amén de las playas de arenas multicolores -inclusive negras y amarillas- y arrecifes coralinos, las actividades de aventura e historia natural ganan adeptos. La postal sensorial se completa con las notas de calipso que suenan en el aire y todas las expresiones culturales afroamericanas de sus habitantes. La síntesis es sugerente desde los folletos, más aun cuando se la aprovecha en vivo y en directo.
Haciendo base en Puerto Limón, un pueblo marinero muchas veces calificado como vibrante se pueden descubrir atractivos, a veces desconocidos, hasta para los muy viajados. Cruceristas, hitch-hikers y turistas "comunes" llegan hasta allí para escudriñar su historia, recorrer su casco viejo y caminar desde el Parque Vargas hasta el mercado para aprovechar cada una de sus vibraciones.
De playas se trata
A pocos km de Limón está playa Bonita, que cada jornada ve llegar a los surfers ansiosos de encontrarse con sus olas bravas. Contorneada por cocoteros, es un sitio muy bello y uno de los dilectos por los forasteros a pesar de que su mar no es tranquilo, sino más bien de fuerte oleaje. El cuadro típico de familias descansando bajo el sol, jugando al voley o tomando alguna bebida refrescante se recrea cada jornada.
Punta Uva es otra de las playas que merece estar en el top five, especialmente por su arrecife coralino en el que los buzos pasan increíbles momentos.
Distinguida con la Bandera Azul Ecológica, por lo limpia y segura, Puerto Vargas figura entre las más renombradas.
Por otra parte, en la ruta a Cahuita, tientan las grisáceas arenas de Vizcaya. De mar abierto, pero apta para el baño, también brinda placer a los ojos por su bella fisonomía.
Un párrafo aparte merece Playa Negra, en Puerto Viejo. La tonalidad oscura de sus arenas se debe al alto contenido de manganeso y les da un talante completamente distinto a las fotos sacadas en otras.
La lista concluye aquí bruscamente, no porque no haya más, sino por falta de espacio. Le queda al lector la tarea descubrirlas y aprovecharlas en el curso de su viaje.
Enumeración incompleta
En este destino hay que acostumbrarse a que a muchos sitios no se llega por tierra. Así frecuentemente hay que embarcarse para acceder hasta esos tesoros. Por ejemplo para encontrarse con toda la belleza natural de las Islas Calero y Brava. De tipo fluvial, se hallan rodeadas por ríos y son parte del refugio Nacional de Fauna Silvestre Barra del Colorado.
La playa del mismo nombre es otro de los atractivos por allí. En este caso, no es para nadar ya que tiene corrientes marinas peligrosas. En cambio es ideal para caminar y observar la flora y la fauna. El paseo puede terminar en el pueblo Colorado, una pintoresca comunidad de pescadores y agricultores.
En la zona también suelen realizarse tours en bote por los canales del Parque Nacional Tortuguero. Es importante explicar que está apostado sobre una extensa llanura de inundación constituida por caños, canales y lagunas de gran belleza escénica que están entrelazados.
Entonces, por esta red de vías fluviales se desplazan los turistas con ganas captar con todos sus sentidos la vegetación tropical que incluye, por supuesto, las bellas palmas de yolillo.
La playa Tortuguero, donde desovan cuatro especies de tortugas marinas (verde, baula, carey y caguama), es sin dudas imperdible. Operadores turísticos locales ofrecen paquetes de dos días, que contemplan recoger a los pasajeros en sus hoteles en San José y llevarlos al área en cuestión.
En ese caso se alojan en Tortuguero, un poblado que vive del turismo y que tiene todo lo que se busca cuando se está de vacaciones. Vale decir, que además de los alojamientos de fisonomía local, a pocos km del parque hay lodges muy lujosos.