20 de abril de 2013 - 21:36

Congreso paraguayo, el poder detrás del poder

Los dos partidos tradicionales y derechistas con mayores posibilidades de ganar hoy la presidencia de Paraguay, tienen un segundo objetivo electoral: obtener la mayor cantidad posible de bancas en diputados y senadores para no repetir la historia del anterior presidente Fernando Lugo quien gobernó sin apoyo parlamentario hasta su destitución por el Senado.

En Paraguay, el Congreso es el poder detrás del poder. Lugo lo sabe, por eso pugnará por convertirse hoy en senador.

“El ideal es tener mayoría propia en cada una de las cámaras para que el presidente electo lleve adelante con comodidad sus programas pero la realidad es diferente, entonces los partidos populares con más de cien años de vida como el Liberal y el Colorado buscarán meter el mayor número posible de legisladores”, dijo el diputado liberal Elvis Balbuena.

Recordó que Lugo “como presidente creyó que todavía era obispo católico y que todos nosotros, los legisladores, éramos sus obedientes fieles. Su formación clerical no le sirvió porque no supo negociar, no entendió nunca que en política se construyen alianzas, coaliciones y concertaciones buscando el bien común”.

Actualmente, en senadores el opositor Partido Colorado cuenta con 15 bancas, el Liberal 14, partido Unace del fallecido general Lino César Oviedo 9, Patria Querida 4 y los de centro izquierda adherentes de Lugo País Solidario y Democrático Progresista uno cada uno, y el izquierdista Tekojojá sólo uno.

Las últimas encuestas de preferencia de votos para el Senado indicaron que los colorados obtendrían 16 escaños y los liberales 15. El resto de las bancas se repartirá entre las demás agrupaciones políticas.

En Diputados, los colorados cuentan con 34 lugares, liberales 29, Unace con 11, Patria Querida 4 y dos bancas para los partidos de centroizquierda leales a Lugo Democrático Progresista y de Participación Ciudadana, cada uno con una banca.

Las encuestas señalaron que los partidos mayoritarios mantendrían la misma cantidad de bancas.

Aunque el jefe de Estado es el administrador general del país, la constitución otorga al Congreso grandes privilegios como la eventual destitución del mandatario en juicio político; la aprobación o rechazo de candidatos a embajadores, ascenso de militares desde el grado de coronel, ascenso de policías a comisario general; consentimiento, rechazo o modificación del presupuesto general de gastos del Poder Ejecutivo, entre otros.

El poder del Congreso se manifestó en todo su esplendor durante los gobiernos de Nicanor Duarte (2003-2008) y Lugo (2008-2012) al no aprobar el ingreso de Venezuela Mercosur, con el argumento de que el entonces presidente Hugo Chávez no respetaba a las instituciones democráticas.

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