El panorama fiscal del agro en nuestro país lejos está de ser alentador. Si bien, los impuestos siempre son antipáticos, los hay dañinos de la economía y también algunos que afectan el desarrollo productivo, por sus distorsiones manifiestas.
El panorama fiscal del agro en nuestro país lejos está de ser alentador. Si bien, los impuestos siempre son antipáticos, los hay dañinos de la economía y también algunos que afectan el desarrollo productivo, por sus distorsiones manifiestas.
Uno de los temas que afligen al productor, vinculado a esto, es la determinación de rentas ficticias en el impuesto a las Ganancias, al no permitirse realizar ajustes en los resultados distorsionados por inflación.
Se obliga a pagar el tributo sobre el incremento del valor de cotización de los bienes para comercializar que se hallan en existencia, aun cuando no se hayan concretado operaciones de venta.
Por su parte, la diferencia entre los resultados contables distribuidos y el monto de la base impositiva queda también gravada con la tasa del 35% del tributo.
En el Impuesto al Valor Agregado existe un perjuicio concreto al disponerse una tasa porcentual reducida sobre la venta de productos de agro, y no existe una correlatividad directa en las ventas. Ello provoca saldo a favor por la propia mecánica del tributo, de muy difícil absorción.
Otro real motivo de preocupación es que el fisco demora en ocasiones más de un año para devolver los montos de impuestos retenidos.
Para resolver este problema, gran cantidad de productores están presentando planteos de pronto despacho o en su caso recursos de amparo, para reclamar los fondos que les pertenecen.
Los contratos agropecuarios son una herramienta muy útil a los fines de planificar alguna reducción lícita de la carga impositiva. No es igual suscribir acuerdo conmutativos a quintales fijos o en dinero, así como contratos asociativos cuya esencia es el riesgo y la participación en la actividad.
Asimismo, la conformación de un fideicomiso operativo, puede resultar útil a los fines de acotar la responsabilidad a lo efectivamente aportado, en lugar de desarrollar esa actividad conjunta en una sociedad irregular o de hecho.
Las obligaciones formales que deben cumplir quienes realizan operaciones con granos son variadas y complejas: solicitar la autorización para emisión de cartas de porte, informar las hectáreas sembradas de los principales cultivos, o bien comunicar en forma permanente las toneladas de grano cosechadas.
Asimismo, debe registrar todo aquel acuerdo suscripto para el uso de las tierras rurales en el Registro de Operaciones Inmobiliarias.
A partir de julio de 2014, todas las empresas que realicen operaciones entre ellas o se vinculen por participaciones societarias deben mensualmente comunicar sus movimientos.
En relación a la planificación fiscal, siempre que se respete la realidad económica, y sus formas jurídicas no sean inadecuadas a la situación, es factible elegir la mejor opción.
La reducción en el impacto fiscal puede ser permanente, por la existencia de exenciones, deducciones o desgravaciones, o relativa por un diferimiento en el tiempo de la obligación fiscal.
Los tipos societarios seleccionados tienen distintos efectos en la tributación. La retribución de los directivos de la empresa puede cumplirse de distintas formas y ello influir en el impuesto a pagar.
La correcta valuación de los inventarios ganaderos o de granos, son relevantes para determinar el impuesto a las Ganancias. La utilización oportuna y adecuada de los pagos a cuenta permitidos en los distintos impuestos también hace a la adecuada planificación de los saldos a los fiscos.
Respecto de las empresas familiares, es factible concretar una reorganización empresaria libre de impuestos y ello requiere el análisis del cumplimiento de exigencias de la ley tributaria.
Este instrumento resulta muy adecuado cuando se busca fusionar o escindir empresas y así la distribución de patrimonios a los distintos titulares integrantes del grupo familiar.
Si bien estamos convencidos de que la estructura tributaria actual implica una pesadísima carga al productor del agro, queda la alternativa de proceder a planificar de forma lícita la forma más conveniente fiscalmente de llevar a cabo la actividad.
* Contador público- Socio de Sáenz Valiente y Asociados