19 de abril de 2025 - 00:05

Adolescencia, la frustración masculina está acá desde hace tiempo

Durante este 2025 y en pocas semanas como suele suceder con el éxito contemporáneo (tan inmediato como fugaz) la serie Adolescencia conmovió no solo a los espectadores de las plataformas, sino a todo el ecosistema de medios digitales y masivos. Un análisis de sus significados culturales más profundos.

La repercusión de la serie Adolescencia generó una cascada de opiniones sobre los temas que presenta la historia. Portales, medios, conversaciones cotidianas levantan polvo sobre los adolescentes, las redes sociales, la escuela, la violencia juvenil, la familia y otros temas que convocan el interés sobre un presente en cambio vertiginoso. De todo esto, y de más cosas, trata la serie y lo expone de una manera realmente impecable. Para no repetir lo mucho y bueno que se dice sobre este trabajo, las siguientes líneas van de un tópico que se escurre en cada uno de sus momentos, la frustración masculina.

A finales de los años ´90, culminando el siglo XX, la globalización ocupaba los espacios de debates políticos, y junto con el fin de las ideologías finalmente llegamos a habitar “un solo mundo” gestionado por entes, convenios y acuerdos transnacionales. Sin embargo, en el interior de las sociedades pasaban cosas. Las instituciones que habían acompañado la fundamentación de naciones modernas, en muchos de sus aspectos conservadoras y patriarcales, veían diluirse sus capacidades de disciplinar, de educar a sus ciudadanos para ser varones o mujeres correctos, útiles. En aquella época finisecular comenzaban por fin a permear en las distintas capas de la sociedad, nuevos planteos promovidos por los cambios de costumbres de finales de los años ´50. La sociedad de consumo junto a la identidad de una juventud “rebelde”, lentamente comenzaban a diluir las firmes normas que provenían de una organización basada en la familia hetero parental. Las expresiones culturales como el rock, la moda, nuevas identidades juveniles evidenciaban legítimamente una vida pública más diversa. Estos cambios documentan el atraso de las instituciones organizadoras de la moral, las conductas y el trabajo (atención a este último). También redefinían fuertemente, aunque no se entendía así, las representaciones públicas del género; las chicas comenzaban a usar pantalones, y los chicos no se veían igual a sus padres como obreros; usaban el pelo largo, ropas holgadas con estampados de flores. La idea de la familia como espacio preferencial de la sexualidad (reproductora casi con exclusividad) era jaqueada con expresiones como la de “amor libre” del movimiento Flower power . Estas manifestaciones emergentes en su momento no ganaron la batalla cultural. Fueron expresiones críticas a una sociedad en la cual todavía se reconocían los rasgos heredaros de tiempos pasados basados en la autoridad de los lazos de familia, la propiedad de la tierra y la herencia.

Durante este 2025 y en pocas semanas como suele suceder con el éxito contemporáneo (tan inmediato como fugaz) la serie Adolescencia conmovió no solo a los espectadores de las plataformas, sino a todo el ecosistema de medios digitales y masivos. La historia sigue a Jeremy, un chico de 13 años que, usando Instagram como puerta de acceso a una identidad digital, se adentra en la manosfera o “esfera de machos”. Informado por este micro universo y víctima de burlas, decide matar a una compañera, (al parecer no era de su gusto, pero le atraía, y esto es una clave de la identidad del personaje). Inseguro, Jeremy es un adolescente que oscila entre arranques de ira infantil y percepciones de adultos que no puede manejar. Frente a las preguntas de una psicóloga impasible, el personaje —brillantemente actuado por Owen Cooper en su debut— va del desamparo a la furia, en un vaivén que nos genera empatía, incluso sabiendo que es autor de un crimen aberrante.

En el episodio donde la historia se detiene en la institución escolar, los detectives descubren que los motivos de Jeremy se originan en internet: chats, redes, y la cultura digital de la manosfera. Este ecosistema de contenidos digitales se encuentra compuesto por múltiples subculturas: artistas del ligue o comunidad de seducción, hombres víctimas de abuso, defensores de los derechos del padre, los Hombres Que Siguen Su Propio Camino, activistas de los Derechos del Hombre. Todo este contenido no promueve estrictamente misoginia, contiene una mixtura de consejos sencillos a problemas más complejos con mensajes de autoayuda, de superación personal, contenidos fitness y adopción de actitudes “ganadoras”, asesoramiento financiero; via YouTube, Twitch, TikTok, Reddit o 4Chan. En una nota escrita por Eva Wiseman en The Guardian, de donde salen estos datos aporta que “Una de las comunidades más exitosas de la manosfera es Red Pill (píldora roja) de Reddit... que creen que las mujeres están diseñadas únicamente para el sexo y la preparación de sándwiches.”

Eddie, el padre de Jeremy es un trabajador. Un obrero que destapa los baños de otras personas, con toda la alusión a come mierda que significa esas pocas líneas. Cuando logró mejorar su situación para ofrecer una mejor vida a “su” familia, terminó trabajando todo el día, perdiendo el vínculo con su hijo. Eddie fue violentado por su propio padre y se prometió no repetir lo mismo con su hijo. Nos enteramos de esto en el colofón de la serie. Hay muchas líneas de lectura y debate sobre Adolescencia, todas son interesantes, las redes sociales, la escuela, los jóvenes y adolescentes, la familia, y otros. Finalmente, existe un susurro de fondo, se percibe la frustración masculina, una frustración que sin duda es absorbida en términos privados, personales, individuales, más allá que la suma de todo ese malestar conforme una comunidad de “manes”. Y que esa frustración, al parecer en el siglo XXI, se la está apropiando los varones más jóvenes.

* El autor es licenciado en Comunicación y docente.

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