Ucrania dio plazo hasta hoy a los rebeldes filo rusos que se han atrincherado en diferentes localidades del oeste y sudeste del país en búsqueda de autonomía para que cesen las medidas o serán reprimidos por las tropas enviadas por Kiev. La reacción de Rusia fue inmediata advirtiendo al gobierno interno ucraniano que "no vaya a cometer algo irreparable".
Se trata del punto de más alta tensión de esta etapa de la crisis que elevó a niveles consistentes la posibilidad de un choque militar. La síntesis es que, si las tropas ucranianas reprimen, actuarán los 40 mil soldados que el Kremlin acantonó en la frontera. Se desataría una guerra que se ampliaría por la firme alianza de Occidente y la OTAN con Ucrania.
El ministro del Interior del gabinete provisorio ucraniano, Arsen Avakov, dirigió su ultimátum a los pobladores pro rusos en Donetsk, Kharkiv y Lugansk, en el oriente del país, para negociar la rendición. La reacción inmediata de Putin se produjo en una reunión de gobierno en la cual reclamó que Occidente le brinde una seria atención a Ucrania debido a los padecimientos económicos que sufre ese país y que se tornan imprevisibles.
El líder del Kremlin está apostando a una fuerte reacción de la población ucraniana contra su gobierno debido al ajuste acordado con el FMI a cambio de un salvataje económico. Esa ayuda económica aún no se ha hecho efectiva, pero las medidas de austeridad comenzaron a ser aplicadas. Ucrania es uno de los países más pobres de Europa y está virtualmente quebrado.
Tiene una deuda con Rusia de alrededor de 2.200 millones de dólares por el suministro de gas. Ese precio fue incrementando 80% por Moscú después del grave enfriamiento de relaciones tras la caída en febrero del gobierno pro ruso de Viktor Janukovich. La deuda total ucraniana con Rusia se eleva a U$S 16.000 millones.
Ayer se vivía un situación de creciente tensión en la zona. Vehículos blindados llegaron desde Dnipropetrovsk a Lugansk, donde está una parte de los insurgentes pro rusos armados y que ocupan desde hace algunos días la sede local de los servicios secretos. Los insurgentes estaban reforzando las barricadas ya construidas y levantaron nuevas para defenderse de un eventual ataque.