Especialistas del Conicet, de la UBA y de otras instituciones, con el apoyo de la Armada Argentina, concretaron la primera campaña arqueológica histórica sistemática en uno de los territorios más aislados de la Argentina: la Isla de los Estados, a la que se llega únicamente por navegación atravesando las tempestuosas aguas del estrecho de Le Maire.
Este enclave, situado a 24 km de Tierra del Fuego y de un largo de 63 km, contiene vestigios materiales que dan cuenta de la historia de quienes consolidaron la soberanía de nuestro país en el siglo XIX.
Una base de aprovisionamiento
La Isla de los Estados cumplió un papel estratégico y económico en el XIX, sirviendo como base de aprovisionamiento para la primera población argentina comandada por Luis Vernet (1791-1871) en las Islas Malvinas. Vernet fue el primer comandante político y militar argentino en las Islas Malvinas y ambas islas actuaron como nodo de conectividad argentina en el Atlántico Sur.
“Nuestro interés fue analizar el pasado y la experiencia humana en las Islas Malvinas en el siglo XIX; en particular entre la gobernación argentina y la irrupción británica (1833), sobre todo en la gobernación de Vernet”, afirma Carlos Gilberto Landa investigador del Conicet y líder del Grupo de Estudios de Arqueología Histórica de Frontera del Instituto de Arqueología de la UBA.
La Isla de los Estados funcionó como un enclave del cual se extraían maderas para Malvinas. “Por ese motivo, esta esta isla se tornó un punto interesante para trabajar desde el punto de vida arqueológico, y pudimos ubicar sitios de interés, como viviendas, aserraderos y varias loberías”, puntualiza Sebastián Ávila, becario doctoral del Conicet.
La misión arqueológica llevada adelante por el grupo liderado por Landa, apuntó a identificar y recuperar objetos, como restos de viviendas, materiales de navegación, utensilios cotidianos y posibles evidencias de intercambio comercial sobre cómo se organizaba la vida en la Isla de los Estados y cuál era su articulación las Islas Malvinas durante el siglo XIX.
Campaña científica en la Isla de los Estados: enclave estratégico de las Malvinas
Equipo. Grupo de Arqueología Histórica (FFyL-UBA). De izq. a der.: Alejandra Raies, Sebastián Ávila, Nicolás Ciarlo y Carlos G. Landa.
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El Faro del Fin del Mundo
Para llegar a la Isla de los Estados, el equipo de arqueología contó con la colaboración de la Armada Argentina, el Centro Naval y la Sociedad Militar Seguro de Vida.
En dos veleros, la expedición interdisciplinaria “Aquí hay dragones”, comandada por el veterano de guerra y escritor Roberto Ulloa, llevaron a Landa, Ávila, Alejandra Raies, becaria posdoctoral del Conicet, y Nicolás Ciarlo, investigador adjunto del Conicet y miembro del Instituto Universitario de Investigación Marina de la Universidad de Cádiz (España), a la Isla de los Estados tras navegar entre fiordos con un clima muy hostil y violentos vientos antárticos.
La misión arqueológica llevada adelante por el grupo liderado por Carlos Landa, apuntó a identificar y recuperar objetos, como restos de viviendas, materiales de navegación, utensilios cotidianos y posibles evidencias de intercambio comercial sobre cómo se organizaba la vida en la Isla de los Estados y cuál era su articulación las Islas Malvinas durante el siglo XIX.
Durante la expedición, los investigadores recorrieron el Faro San Juan de Salvamento, sitio emblemático de la historia marítima argentina inaugurado en 1884, y en el que registraron estructuras y restos asociados a la vida de los fareros y al funcionamiento del llamado “Faro del Fin del Mundo” que inspiró la novela de Julio Verne (1905). También relevaron los vestigios de la Subprefectura, cárcel y una estación meteorológica que existió allí entre 1884 y 1898.
Tras realizar mediciones y cálculos en base a los planos originales, los investigadores ubicaron el sitio original del faro.
En un contexto de disputas territoriales con Chile, los buques de la Armada Argentina recalaban en esa zona a fines del siglo XIX e inicios del XX para sostener el faro y los presidios que funcionaban en la isla, por lo que los investigadores identificaron numerosos elementos ligados al mundo náutico.
Campaña científica en la Isla de los Estados: enclave estratégico de las Malvinas
Montaña y bosque. Una vista de la playa Puerto Perry, apostadero naval de la Armada, en la remota Isla de los Estados (Tierra del Fuego).
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En particular encontraron un objeto muy interesante, un pescante, que es una estructura de hierro que funciona justamente para elevar los botes para que no queden en el agua y no se golpeen contra las rocas en caso de marejada o bien simplemente para repararlos.
En esa zona también encontraron las estructuras del primer presidio y de un cuartel para la marinería.
El primer presidio de la Isla de los Estados se construyó en la bahía de San Juan de Salvamento en 1884, donde funcionó una cárcel militar junto al célebre “Faro del Fin del Mundo”. Pero, posteriormente fue trasladado a Puerto Cook antes de mudarse definitivamente a Ushuaia.
El equipo de investigación también hizo sondeos en Puerto Cook, el sitio al que se mudó el primer presidio. “En este sitio relevamos estructuras de la prisión que albergó a más de cien presidiarios y otros sitios vinculados al siglo XIX, documentando evidencias de la vida cotidiana, el trabajo y la permanencia humana en un entorno extremo”, indica Landa. Y continúa: “Encontramos por ejemplo vainas de cartuchos Remington, que dan cuenta de historias de violencia en ese lugar”.
En Bahía Franklin relevaron pecios y vestigios de asentamientos humanos posiblemente vinculados con el naufragio en la isla de Luis Piedrabuena (1833-1883) al mando del barco Espora.
Campaña científica en la Isla de los Estados: enclave estratégico de las Malvinas
Descanso. Una pausa en la búsqueda de material del equipo de Arqueología, con Vicente Diez (miembro de la expedición "Aquí hayDragones").
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También se realizaron registros de medición y muestreo en esa zona y se ubicó un sitio que tiene un potencial interesante para pensarlo como posible campamento de náufragos, dado que allí hay material también de distinto tipo (chapas de zinc, maderos, botellas de vidrio, y otros materiales) ligado a la segunda mitad del siglo XIX. La expedición total demandó una fortaleza y preparación física y mental extrema.
La alimentación estuvo calculada para tres semanas de expedición, pero el agua se acabó y debieron potabilizar el líquido de la isla.
Proyecto de largo plazo
Los resultados de esta misión, que contaron con el apoyo del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic-Conicet) y la Universidad de Cádiz, serán el comienzo de un proyecto de investigación más amplio y de largo plazo.
El trabajo realizado hasta ahora es clave para futuras expediciones. También servirá para obtener financiamiento que permita profundizar en el estudio de estos sitios históricos. Estos trabajos nos ayudan a entender cómo vivieron aquellos hombres, qué comían, cómo se vestían, cómo sobrevivían en sitios tan indómitos. Y lo más importante, permiten conocer los primeros intentos del Estado argentino por establecer soberanía sobre estas islas, un aspecto fundamental de nuestra historia. / Servicio de Prensa de Conicet.
Producción y edición: Miguel Títiro - [email protected]