18 de abril de 2018 - 15:24

La dramática historia de Pablo Chacón y su hijo acusado de robar micros

El boxeador se enteró que era papá de Matías en el 2001. La pesadilla de las drogas.

El nombre de un joven delincuente enseguida resonó en las redacciones de los medios de Mendoza. Matías Chacón (21), hijo del ex campeón mundial de boxeo, estaba preso por participar presuntamente de varios asaltos. Sin embargo, este título podría ser el final de una larga historia entre el detenido y el reconocido boxeador mendocino Pablo Chacón.,

Matías apareció en la vida de Chacón cuando el deportista estaba en la cúspide de su carrera. Era el año 2001 y ya todo el país conocía a este boxeador mendocino. Hacía apenas unos días que Pablo había levantado el cinturón de campeón mundial ante un estadio Malvinas Argentinas repleto, cuando una mujer se presentó en su casa. “Este nene es hijo tuyo”, le dijo mientras señalaba a un pequeño de unos 4 años. Él ya estaba casado y tenía 2 hijos.

Lejos de escapar de esta situación, Pablo demostró la misma hombría que asustaba a sus rivales arriba del ring. Se hizo un estudio de ADN, dio 99.99% positivo y Matías pasó a llevar en su documento el apellido del campeón. Esta historia esta excelentemente narrada en el libro "Crónicas de Guante", de Roberto Suárez.

 

A partir de ese momento, el boxeador intentó integrar al chico, que venía de una familia y un barrio muy humilde, al igual que Pablo. “Hizo mil cosas: lo llevó al colegio, lo intentó acercar al deporte, pero nada funcionó”, aseguraron desde el entorno del boxeador. Pese a todos estos intentos, Matías siempre escogía el barrio. El joven cayó en las drogas y Pablo le pagó un tratamiento en un reconocido centro de rehabilitación de Buenos Aires.

En la actualidad, Matías vive en el barrio 26 de Enero y su relación con su familia biológica es bastante distante. El reconocido deportista local además de Matías, que no llegó a vivir con él, tiene dos hijos. Un joven de 19 años, que juega al fútbol en Peñarol de Uruguay y una adolescente de 17 años, quien está terminando los estudios secundarios. En su vida profesional, Pablo sigue ligado al deporte que le dio todo. Tiene su propio gimnasio y entrena a más de 40 jóvenes boxeadores. “Es un ejemplo de profesionalismo”, resaltan sus colegas.

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