Los enfrentamientos se reanudaron por cuarto día consecutivo en Turquía entre policías y manifestantes hostiles al primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, quien aseguró, empero, que la situación "se está calmando" en el país, a pesar del llamado a la huelga lanzado por una confederación sindical.
"La situación se está calmando", dijo Erdogan en una conferencia de prensa en Rabat, Marruecos. "A mi retorno de esta visita, los problemas serán resueltos", expresó el primer ministro turco, de acuerdo con la traducción oficial de la conferencia.
Según Erdogan, sus opositores se aprovecharon de los episodios en Estambul. "Al inicio, los problemas con los árboles (que serían derribados para construir un centro comercial) provocaron algunas protestas. Pero después los manifestantes fueron controlados por personas que no han ganado las elecciones", afirmó.
En Estambul, miles de manifestantes volvieron a ocupar el lunes, por cuarta noche consecutiva, la plaza Taksim, indicaron periodistas presentes en el lugar. "¡Tayyip, dimisión!", gritaban los manifestantes.
La policía, en tanto, intervino enérgicamente para dispersar una manifestación con cientos de personas en el barrio de Besiktas, no muy lejos de las oficinas del Primer Ministro.
La policía también intervino violentamente en Ankara para desalojar a los manifestantes, en su mayoría estudiantes y jóvenes, de la plaza Kizilay, que desde el sábado se convirtió en epicentro de la protesta en la capital turca.
En la jornada, la poderosa Confederación de Sindicatos del Sector Público (KESK), formuló un llamado para una huelga por dos horas a ser realizada hoy, en protesta contra "el terror" del Estado en la represión a las manifestaciones.
"El terror ejercido por el Estado contra las manifestaciones totalmente pacíficas ocurrió de manera tal que amenaza la vida de civiles", afirmó el sindicato en su llamado a la huelga.
La brutalidad de la represión, añadió, "traduce la hostilidad contra la democracia" por parte del gobierno.
Con un tono conciliador, el presidente turco, Abdulá Gul, llamó el lunes a los manifestantes a la calma y marcó, una vez más, sus diferencias con el primer ministro.
"Democracia no significa únicamente (una victoria en) elecciones (...). Es natural expresar opiniones diferentes (...) con manifestaciones pacíficas", dijo Gul a la prensa. Desde el viernes, la protesta de un puñado de militantes de asociaciones contra el proyecto de construcción de un parque público en Estambul se extendió poco a poco al conjunto de Turquía.
Erdogan, acusado de autoritarismo y de querer "islamizar" la sociedad turca, se enfrenta a un movimiento de protesta de una importancia inédita desde la llegada al poder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista moderado) en 2002.
La noche del domingo se produjeron violentos incidentes entre la policía y miles de manifestantes en Estambul, alrededor de las oficinas de Erdogan, así como en Ankara, en el barrio residencial de Kavaklidere.
El domingo la policía turca dispersó varias manifestaciones en Izmir, Adana y Gazientep, operaciones que causaron varios heridos. Numerosos manifestantes citados por la televisión turca denunciaron la brutalidad de las fuerzas de seguridad.