Carlos Villagrán: "Decidí jubilar a Quico porque ya tengo 70 años”

El actor mexicano cuenta por qué dejó de encarnar a su querido personaje. En exclusiva, habla del delicado estado de salud de Roberto Gómez Bolaños y sus diferencias con el creador del Chavo.

Hace 43 años Carlos Villagrán se enfundó en un traje de marinerito, infló sus cachetes, puso su voz aguda y le dio vida a Quico, uno de los personajes más queridos y recordados de "El chavo del 8", la tira que creó el escritor y humorista mexicano Roberto Gómez Bolaños.

El año pasado, Villagrán se sacó por última vez el traje y arrojó la pelota inflable, jubilando así a uno de los personajes infantiles que marcaron la infancia de varias generaciones latinoamericanas.
 
"En algún punto fue sencilla la decisión, ya que a pesar de que era un adulto caracterizando a un niño, hoy tengo 70 años. Decidí despedirme de la gente estando aún habilitado, físicamente hablando, para poder hacer ese Quico y no tener contratiempos... Poder entregar un personaje completo, para que la gente que paga vea al Quico de toda la vida", cuenta Carlos Villagrán desde su residencia en México.

Pasaron más de cuatro décadas, pero Villagrán recuerda como si fuese ayer aquella primera vez.

"Fue en un sketch que duraba 10 minutos que se llamaba 'El Chavo del 8', por estar en el flamante Canal 8 y que estaba dentro de un programa de humor. Ese día Roberto Gómez Bolaños me dijo que iba a hacer de niño. Yo venía de una obra de teatro en la que hacía de un niño y que Roberto había ido a ver. Cuando llegué al estudio, le pregunté cómo quería que hablase, y él me dijo que igual que en la obra, con los cachetes inflados", rememora imitando la voz chillona de Quico.

El efecto fue inmediato y el segmento creció de una manera insospechada. "Llegó a ser la estrella del programa y justo se fusionó Canal 8 con otra emisora y se creó Televisa. Ya entonces nos dijeron que querían hacer un unitario de media hora. Si bien al principio era a nivel local, luego pasó a verse en todo México, después Centroamérica, luego el Caribe y ya en 1977 en Sudamérica, incluyendo la Argentina, donde se estrenó en ATC", cuenta Villagrán con una memoria admirable.

"El Chavo del 8" es un auténtico clásico y las repeticiones del ciclo siguen midiendo tan bien que se ha convertido en un verdadero caballito de batalla para los canales que poseen los derechos. ¿Por qué la vigencia?

Villagrán ensaya una respuesta: "La primera cualidad es que es muy sano. No decíamos groserías, no promovíamos el sexo, no hacíamos de borrachos... Si se quiere, eran puras tonterías, pero bien hechas. Otra cualidad es que los personajes existen en la vida real, en un edificio cualquiera hay un Don Ramón, una Doña Florinda, un Chavo. Mientras no nos deshumanizáramos, el programa podría durar toda la vida. La clave, definitivamente, fue hacer reír a la gente. Somos cómicos haciendo reír, ese fue nuestro cometido".

-Don Ramón se ha vuelto un mito. ¿Qué relación tuvo con Ramón Valdés?

-Tuvimos una gran relación, en las giras nos tocaba juntos. Éramos los más sencillos, los otros eran más nariz parada... Nosotros nos juntábamos con la chusma (ríe).

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