15 de mayo de 2013 - 23:11

"Carlos” bromea ácidamente y da escalofríos al tribunal

El venezolano juzgado en París por cuatro atentados prometió para después de su muerte “una ejecución” por cada día pasado en la cárcel.

El venezolano Ilich Ramírez Sánchez, alias “Carlos”, provoca y bromea, habla de sus “amigas”  o  de sus cenas con discípulos del nazismo y luego provoca escalofríos en el tribunal que lo juzga en París al prometer, después de su muerte, “una ejecución” por día pasado en la cárcel.

El Carlos displicente y bromista, es una cara del personaje que comparece desde el lunes ante el tribunal especial de París que juzga los actos terrorista. “Tengo una personalidad discreta, soy tímido, pero voy a hacer un esfuerzo”, bromea el exuberante sexagenario ante los jueces, que tratan de comprender su personalidad antes de examinar los cuatro atentados de los que es acusado.

Su desenvoltura incomoda al presidente del tribunal, Régis de Jorna, que intenta establecer el perfil de un jefe de comando que trataba de igual a igual en los años 80 a los dirigentes del mundo árabe y comunista: “Usted se reunía con Janos Kadar (ex dirigente de la República Popular de Hungría), con el rey de Jordania, con las autoridades iraquíes ¿eso quiere decir que usted es alguien importante?”.

El tribunal recibe por respuesta un “who's who” del partido Baas iraquí, una digresión sobre Kadar y algunas consideraciones sobre el dictador rumano Nicolae Ceaucescu, calificado de “un tipo bien”.

Sobre los temas de los que acepta hablar, Carlos se muestra prolijo, como la toma de rehenes en la sede de la OPEP en Viena en diciembre de 1975, cuya organización reivindica: “Entonces Bouteflika me dijo: 'No puedes matarlos aquí, los hubieras matado en el avión, sin problemas, pero no aquí'”, cuenta el acusado, evocando un intercambio con el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Argelia, que recibió el avión en su territorio.

Carlos se complace contando anécdotas sulfúricas: el recuerdo de una cena en Damasco con el banquero suizo François Genoud, conocido por haber ayudado a los nazis en fuga y por su papel de banquero del Tercer Reich. Él le había propuesto “brindar a la salud del Führer” y Genoud, habitualmente sobrio, no pudo rechazar una copa de champán que lo dejó “achispado”.

“¿Y eso no le molesta a usted que creía en un ideal tan alejado de los nazis?”, pregunta el fiscal Julien Eyraud. “Usted sabe, yo he encontrado nazis mucho más honestos que muchos comunistas de los que he conocido”, responde el venezolano. Incluso “los izquierdistas se desvían de la ruta”, prosigue a propósito de la que sigue siendo su esposa legalmente, la alemana Magdalena Kopp.

Kopp terminó por abandonar el retiro sirio de Carlos en los años 90 para refugiarse en Venezuela con su hija. “Vivir con la violencia, los homicidios todo el tiempo, no es fácil”, reconoce Carlos.

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