El rechazo al plan de transición por parte los partidarios del presidente islamista derrocado y las reservas expresadas por la oposición liberal ilustran la complejidad de la tarea que espera a las nuevas autoridades en el camino de la transición política en Egipto.
La declaración constitucional anunciada por el presidente interino Adly Mansur, nombrado por el ejército, prevé la adopción de una nueva Constitución y la realización de elecciones legislativas hacia principios de 2014.
Pero los Hermanos Musulmanes, de los cuales proviene el derrocado presidente Mohamed Mursi, rechazaron enérgicamente esa declaración constitucional. “Un decreto constitucional por un hombre nombrado por golpistas (...) lleva al país de regreso al punto de salida”, comentó un alto responsable, Esam Al Erian.
Ayer, la cofradía también excluyó entrar al gobierno provisorio del primer ministro Hazem Beblawi, como se lo propusieron.
La principal coalición laica en Egipto, el Frente de Salvación Nacional (FSN), que rechazó el martes el plan de transición presentado por el presidente interino, moderó sus declaraciones el miércoles, precisando que presentará sus propias enmiendas.
El martes al anochecer, el FSN, dirigido hasta ese momento por el nuevo vicepresidente Mohamed El Baradei, había anunciado en un comunicado su “rechazo a la declaración constitucional”.
El FSN había lamentado fundamentalmente la falta de consultas antes de dicho anuncio. Otro tema de discordia son los poderes otorgados al presidente interino y las “prerrogativas” de los militares, que la semana pasada destituyeron al primer presidente democráticamente electo en Egipto.
Otros actores políticos cuestionan el respeto del calendario electoral, considerando que es demasiado ambicioso teniendo en cuenta las manifestaciones de protesta que continúan, así como los problemas de seguridad.
El presidente interino anunció el lunes que se organizarán elecciones legislativas hacia 2014.