Buena temporada para la almendra mendocina

Aun cuando las expectativas vaticinaban una producción excepcional, los productores aseguran que estará dentro de una cosecha promedio. No obstante, se está registrando un índice de abortos mayor al habitual. Estiman también que los precios se reacomodará

Luego de la magra cosecha que dejó el ciclo productivo pasado, y sin mayores afectaciones por los fríos este año, los almendreros esperan recuperar al menos parte de lo perdido la temporada anterior, aunque saben que los precios no serán los mismos.

Emilio Cicero, de la firma Almenci, que tiene plantaciones en Coquimbito, Maipú y Tres Porteñas, San Martín, cree que éste va a ser un año normal, aunque “podría haber sido excepcional”. Señaló que, en una escala de malo-regular-bueno-muy bueno y excelente, va a ser entre bueno y muy bueno.

La expectativa de llegar al tope de la calificación se fundaba en que, como los montes tuvieron muy poca producción la temporada pasada a raíz de las heladas, las plantas iniciaron el nuevo ciclo descansadas, y ahora -sin afectación por fríos tardíos de primavera- podrían haber expresado su mayor potencial productivo.

Por su parte, Agustín Cruzat, asesor de productores de almendras en Mendoza, coincidió en que el panorama para la almendra es bastante bueno, aunque sostuvo que  este no va a ser un año excelente. Señaló que “en la mayoría de las zonas productivas no ha helado -salvo en algunos lugares del Este de Mendoza, donde hubo algo de daño- y tuvimos muy buena floración pero, de acuerdo a lo que venimos viendo, el cuaje viene muy desparejo y no se corresponde con ese nivel de floración”.

Por eso apuntó que, “si bien las plantas tienen una buena carga, vamos a tener un año normal en cuanto a producción de almendras pero no más que eso”.

Es lo mismo que plantea Cicero, al ratificar que registró un índice de aborto por encima de lo normal. Explicó que “la almendra tiene un aborto natural del 70% y que si queda un 30%, es una súper cosecha. Pero, según su estimación, este año “habrá abortado entre un 80% y un 85%, en algunas variedades más y en otras menos. Pero aclaró que “todavía lo estamos evaluando, porque el cuaje ha sido relativamente reciente”.

La culpa es del frío

De todos modos, ensayan al menos alguna explicación. El titular de Almenci dijo que donde ha tenido las mayores fallas, es en las fincas que están en zonas más cálidas, por lo que no descartó que se haya debido a falta de horas de frío.

Cruzat se refirió puntualmente a su experiencia en uno de los establecimientos que asesora, situado en Jocolí, departamento Lavalle, el de mayor extensión en Mendoza, con 800 hectáreas. “No habría forma de precisarlo -aclaró el profesional- pero es posible que las heladas tan fuertes que tuvimos el año pasado -que llegaron a 8 grados bajo cero en esa zona- pueden haber afectado las yemas, aunque no podemos asegurarlo”.

Cicero, en tanto, precisó que este fenómeno se registró en prácticamente todas las variedades que cultiva, pero en mayor medida en Non Pareil (entre las de origen americano) y en Guara, entre las variedades españolas. “Otras americanas, como Merced, Carmelia o Thompson, vienen muy bien”, aseguró. Refirió datos de algunos colegas, según los cuales “otras variedades españolas, como Tarraco o Marinada, pareciera que vienen bien pero yo no las tengo”. Por eso, insistió en que pinta para ser un año muy interesante.

Rendimientos distintos

Por otra parte, aclaró que, al hablar de variaciones interanuales de rendimiento, es aconsejable tener presente que no todas las variedades tienen la misma potencialidad. “Por ejemplo, Non Pareil es mucho más productiva que Guara. Algunos viveristas ofrecen esta como híper productiva, y no lo es”, advirtió.

Y agregó: “Puede llegar a dar 1.000 kilos (de almendra sin cáscara) por hectárea, mientras que la Non Pareil puede llegar a producir 3.000; por eso, cuando digo que Guara falló, es que no va a dar 1.000, sino que va a dar 750, por ejemplo, y cuando digo que Non Pareil falló, me refiero a que puede llegar a 2.200 en vez de a 3.000 kilos por hectárea”.

Precisamente, cree que ese aborto adicional (por encima del normal en el almendro) podría situar la productividad de este año en alrededor de un 25% por debajo de una cosecha que él consideraría excelente.
Cruzat está de acuerdo en que no todas las variedades producen igual. En la explotación de Jocolí "trabajamos con variedades españolas, que no son tan productivas como las americanas". Pero según él, alguna española, como la Guara, "puede llegar a 2.000 kilos de pepa por hectárea; versus una Non Pareil que en nuestra zona puede llegar a 3.000 ó 3.500 kilos, pero en Chile o en California, hay variedades que llegan a 4.000 kilos de pepa".

Panorama comercial

En otro orden, Emilio Cicero reveló que el mercado está muy retraído, por el precio elevado que alcanzó la almendra tras la magra producción de la temporada pasada. En San Juan, donde hay algunas hectáreas, los almendros también se habían helado. De hecho, tanto Chile como Australia tuvieron problemas similares durante la primavera 2013, por lo que la oferta mundial cayó bastante y los mercados estuvieron abastecidos por California, que subió los precios. Este año parece que -al igual que en Mendoza- los cultivos de Chile, hasta el momento, vienen muy bien.

Lo cierto es que, con una oferta tan acotada durante todo 2014, los valores se dispararon, por supuesto, aquí en el país. Según Cicero, que vende prácticamente toda su producción en Mendoza, el precio actual al productor local promedia los “$ 120 más IVA por kilo de almendra sin cáscara”, pero cree que el valor internacional, convertido a pesos argentinos, “debería rondar los $ 70”.

El viverista y productor Martín Zanetti, de San Martín, pone más alto el techo y mucho más alto el piso. Comentó que, hasta el mes pasado, hizo operaciones a $ 150 más IVA en promedio y que, con una cosecha normal, el precio se puede situar, aquí, alrededor de los $ 100 el kilo.

El consultor Agustín Cruzat refirió operaciones con el exterior formalizadas el año pasado por un valor FOB cercano a los U$S 10 por kilo de producto sin cáscara, a granel.

En opinión de Cicero, cuando las plantaciones nuevas entren en plena producción, podría quedar un saldo exportable. Este año probablemente no, porque la nueva cosecha se va a encontrar con un mercado vacío. “Quizás consumamos todo lo de la nueva temporada; pero si tenemos otro año bueno, se podría regularizar el mercado interno y tal vez dé para exportar”.

El clima de negocios

Independientemente de las restricciones de expansión territorial que imponen para el cultivo sus propias exigencias en materia de clima y suelo, hay proyectos que siguen su curso y nuevos emprendedores dispuestos a invertir. Pero varios han hecho un impasse, retraídos por el escenario de incertidumbre que muestra la economía argentina.

En ese sentido, Agustín Cruzat tiene bajo su dirección técnica -al margen del emprendimiento de Lavalle en el que ha venido trabajando desde 2008- otras explotaciones, que no avanzan al ritmo previsto. “Son fincas más chicas, que están empezando y tienen proyección a futuro, aunque eso dependerá de la coyuntura nacional”, señaló.

Martín Zanetti expuso más abiertamente el problema. Opinó que “no se han definido todas las inversiones proyectadas, hasta ver cómo evoluciona la situación económica nacional”. Pero aseguró que, este año, en su vivero han tenido “muchas solicitudes de información y pedidos de análisis económicos de proyectos de almendra”.

Reveló que “la mitad de las consultas se han concretado ya para este año”, y que “el 50 por ciento son proyectos de Mendoza y el resto está distribuido en Río Negro, Neuquén, San Juan, La Rioja y Catamarca”.

Afirmó que emprendedores de Mendoza se llevaron plantas, esta temporada, para cubrir unas 200 hectáreas aproximadamente. Aclaró que son proyectos pequeños -de entre 10 y 20 hectáreas- de productores de esas zonas que buscan complementar sus explotaciones con almendras, o directamente cambiar de producción.

Zanetti, quien también produce almendras, en Alto Chapanay, trabaja con variedades españolas de floración extra tardía y cáscara dura (que protege a la pepa de temperaturas más bajas y de la depredación de aves e insectos). Cada planta de estas variedades nuevas cuesta U$S 5 (40% más que en 2013). Se utilizan, según el marco de plantación, de 300 a 420 plantas por hectárea.

Condiciones de clima y suelo limitan las áreas de cultivo

Mendoza es la provincia con mayor superficie cultivada, pero son pocos los lugares donde se pueden lograr buenos resultados, por el clima y el tipo de suelo. De hecho, Cicero reconoce que Argentina no tiene un clima óptimo para el cultivo de la almendra, por lo que son muy acotados los ecosistemas donde prospera con buenas producciones. En el caso de Mendoza, “si uno no está muy pegado a Maipú o, en

San Juan, muy cerca de Pocito, hay que calcular que, en promedio, va a tener sólo dos cosechas cada cinco años".
Almenci cultiva también olivos y vid, pero aprovecha sus propiedades de Maipú para los almendros, porque están en una zona más cálida. A pesar de eso, todos los años prenden los quemadores en esas fincas, para protegerse de las heladas. "Pero ya estamos reconvirtiendo los montes que plantamos en zonas más alejadas", reveló Cicero.

“De las 400 hectáreas que teníamos en San Martín erradicamos cerca de 200 -reveló- porque algunas variedades (como Felicia y Guara) tenían rendimientos que no respondían a nuestras expectativas”. Explicó que, si bien tienen la ventaja de poder sortear mejor el riesgo de heladas, porque son de floración más tardía, “tal vez no se adaptaron bien al clima de la zona -especialmente la Felicia- y producían muy pocos kilos por hectárea”. Resumió que “antes que cosechar un año o dos cada cinco, prefiero tener un negocio menos rentable pero cosechar todos los años”.

Agustín Cruzat advirtió que, además de la variedad a implantar, la clave está en elegir el lugar donde se va a establecer el cultivo. “Hay que hacer un buen estudio de clima y suelo, hay que tenerlo en cuenta en el proyecto, para no fracasar”, remarcó. Fue más allá al subrayar: “No creo que, en Mendoza se pueda concebir un proyecto de almendras sin defensa activa contra heladas, ya sea con quemadores; con riego por microaspersión (sea el sistema tradicional o el subarbóreo, que se está empezando a difundir) o (lo que veo más factible) ventiladores en altura, que mezclan el aire caliente con el frío”. Porque coincidió con Cicero en que de cinco temporadas se cosecha en dos.

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