25 de junio de 2013 - 23:08

Brasil: los sindicatos más importantes llaman a un paro general

Las cinco mayores centrales sindicales convocaron a los trabajadores a una jornada de reivindicaciones laborales y a sumarse a las manifestaciones. Dilma dio marcha atrás con la reforma política.

Las cinco mayores centrales sindicales de Brasil convocaron a huelgas y manifestaciones para el próximo 11 de julio, una jornada de reivindicaciones laborales enmarcada en la ola de protestas que sacude al país hace dos semanas, indicó hoy un dirigente.

"Participarán las cinco mayores centrales sindicales del país y otras menores. No es una huelga general, algunas categorías paralizarán y otras no", declaró Paulo Pereira da Silva, presidente de Força Sindical, una de las cinco centrales que convocan a la movilización.

"Además se unirá el Movimiento de los Sin Tierra", añadió el dirigente.

Representantes de las centrales sindicales se reunirán mañana con la presidenta Dilma Rousseff, señaló una nota de Força Sindical.

Además de esta central, en la jornada de movilizaciones participarán la Central Única de Trabajadores (CUT), la Unión General de Trabajadores (UGT), Coordinación Nacional de Luchas (Conlutas) y la Central General de Trabajadores Brasileños (CGTB).

"Queremos hacer una crítica a la política económica del gobierno, manifestarnos contra la inflación", señaló Pereira da Silva, explicando que entre las demandas que plantearan figuran la reducción de la jornada laboral, reajustes en las pensiones de los jubilados y mayores inversiones en las áreas de salud y educación, una exigencia planteada en las protestas de estos días en Brasil.

Las centrales señalan que su convocatoria no tiene relación con un llamado que circula por las redes sociales para paralizar actividades el próximo 1 de julio.

Dilma da marcha atrás con la reforma política pacificadora
 
Las propuestas de la presidenta sobre una reforma constitucional para encarar una modificaciones política chocaron con obstáculos técnicos y fuertes polémicas en distintos sectores. La iniciativa de la presidenta Dilma Rousseff de convocar a una Asamblea Constituyente que lleve a cabo una profunda reforma política desató polémica entre opositores, aliados y manifestantes, tras dos semanas de históricas protestas en Brasil, en plena Copa Confederaciones.
 
Confrontada con las mayores protestas en dos décadas, en reclamo de mejores servicios públicos y el fin de la corrupción arraigada en la clase política, Rousseff anunció el ayer un paquete de propuestas que incluyen un plebiscito para convocar una Constituyente para implementar reformas políticas.
 
Pero frente a obstáculos técnicos que impiden crear una Constituyente para un fin específico, el gobierno indicó hoy que analiza otras alternativas para conquistar su objetivo. "Hay varias maneras de alcanzar (la reforma política): una sería una Asamblea Constituyente, otra, colocar cuestiones en un plebiscito", dijo el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo.

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