La policía disparó gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a unos 3.000 manifestantes que pretendían llegar a las puertas del estadio Maracaná para protestar contra los gastos de Brasil en el Mundial, en el primer juego convocado en Río de Janeiro de la Copa Confederaciones, entre Italia y México.
"La copa no me importa, yo quiero salud y educación", cantaban los manifestantes que se congregaron en una estación cercana al estadio e intentaban avanzar, hasta que la policía lanzó gases y balas de goma, minutos antes del inicio del partido este domingo en el recién reformado Maracaná. Los manifestantes se dispersaron, huyendo de los gases.
"La democracia brasileña es muy joven aún, no nos dejan protestar", lamentó Fabio Gomes, un productor cultural de 33 años, mientras corría y se enjuagaba los ojos del efecto irritante de los gases. Muchos de los manifestantes, en su mayoría jóvenes, portaban banderas de Brasil a modo de capa. La policía informó que eran más de tres mil y que se esperaba que llegaran tal vez a cinco mil, ya que seguían llegando.
La comparecencia de los manifestantes fue mezclándose con la gran afluencia de hinchas que acudían al estadio para ver el juego.
En la inauguración de la Copa Confederaciones en Brasilia la policía dispersó con gases lacrimógenos y balas de goma a los manifestantes, con un saldo de 33 heridos y 20 detenidos.