El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, dio ayer la bienvenida a Juan Guaidó, quien se juramentó a la cabeza del Poder Ejecutivo venezolano por encargo de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), y lo presentó como la "esperanza" del proceso hacia la "libertad y la democracia" en el país caribeño.
"A veces nos preguntamos cómo puede un país rico y próspero, con un pueblo maravilloso, llegar a la situación caótica" de Venezuela, se preguntó Bolsonaro, quien hizo responsable de esa caída a "esa izquierda a la que le gustan tanto los pobres que acaba multiplicándolos".
"Todos los presidentes de Brasil fueron responsables" de lo que sucede en el país caribeño, agregó Bolsonaro en clara alusión a Lula Da Silva y Dilma Rousseff, que gobernaron Brasil desde 2003 y 2016. Guaidó se fue de Venezuela el 22 de febrero para apoyar el operativo destinado a hacer entrar a su país toneladas de ayuda humanitaria enviadas por gobiernos que lo reconocen como presidente interino y consideran a Nicolás Maduro como un "usurpador".
Ese día cruzó la frontera hacia Colombia para asistir también a un festival musical, celebrar una reunión con el presidente Iván Duque y presentarse en una reunión del Grupo de Lima en Bogotá, desde donde llegó a Brasilia para ser recibido por Bolsonaro en el Planalto Maduro advirtió que Guaidó puede ser detenido si regresa a Venezuela por una serie de denuncias en su contra, pero el presidente encargado anunció que volverá a su país este fin de semana o el lunes próximo a más tardar.
Tras su reunión con Bolsonaro, Guaidó dijo que "no se puede vivir en paz" cuando una dictadura "masacra a un pueblo". "No es cierto que haya un dilema entre guerra y paz, entre una y otra ideología"; la disyuntiva es "entre democracia y dictadura, entre miseria y muerte", apuntó.