11 de abril de 2018 - 00:49

BAP: el maravilloso viaje de ida en una construcción colectiva - Por Fabián Galdi

El documental que ganó el premio en el Graba a la mejor película argentina es una joya cinematográfica. Un producto mendocino de alto nivel.

En estos tiempos de una lógica de la codificación aplicada a los datos y a la cosificación, el efecto dominó decanta en una espiral de secundarizar la  lógica del pensamiento. ¿Para qué asociar conceptos, crear puentes que permitan unir extremos o contraponer una observación que se afirme en la contrastación, si todo ya parece estar resuelto de antemano? Y es entonces cuando surgen grietas a esa estructura monolítica por donde se cuela una obra de arte fílmico que viene a contrarrestar el modelo único o las necesidades del mainstream.

Estamos frente a una monumental manifestación de cosmovisión que anida en un legado artístico bajo el formato de un documental. Se trata de "Buenos Aires al Pacífico", un trabajo sólido y con una potente carga identitaria que la sobrevuela desde su concepción hasta su concreción.

El cosmopolitismo engloba un todo que permite identificarse con este producto, quizá porque su génesis invita a ésto en vez de decaer en los eventuales guiños complacientes que pudieran llegar a producir la adhesión del espectador.

Mientras se reconstruye la travesía del ferrocarril que unía el territorio argentino al chileno, la historia se carga de un fuerte contenido filosófico matizado con imagénes contundentes con la cordillera o el mar de fondo. Los testimonios a protagonistas del colectivo ferroviario combinan la sensibilidad con la evocación y la fantasía de un regreso al pasado como punto de partida para proyectarse al futuro fantaseado.

Es ese contexto el que se muestra cual si fuera un documento de identidad sin fecha de vencimiento. El efecto de la multiplicidad de miradas carga de energía poética al filme. El manejo del tiempo para esos seres que parecen surgidos de las entrañas de la tierra se liga con el deseo de una ley del eterno retorno a sus raíces; su razón de ser.

BAP es la entrada a un laberinto borgeano y a su circularidad. Le abre el juego, además, a la interpretación libre de quien llegue a sentirse identificado. Un viaje de ida. Una construcción colectiva. Un lenguaje que no reconoce barreras idiomáticas.

Una joya cinematográfica, que golpea justo y en el momento indicado.

El equipo de BAP: Mariano Donoso, Alejandro Alonso, Emma Saccavino Ganem,

Mariana Guzzante y Lucas Kalik Stella.

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