La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, promulgó ayer la ley que pone fin al sistema electoral binominal, impuesto por la dictadura de Augusto Pinochet, que durante 25 años propició el empate entre los bloques políticos para impedir cambios en democracia y el acceso al Congreso de las minorías, y que la mandataria definió como “un sistema concebido a partir del miedo”.
“Hoy es un gran día para la democracia y un día feliz para los ciudadanos de nuestra patria. Hoy hemos dejado atrás la condena del sistema binominal que por tanto tiempo limitó y lastró a nuestra representación política”, resumió la mandataria en una ceremonia en Palacio La Moneda, sede del gobierno. Reseñó Bachelet que se esperó “un cuarto de siglo para este momento, y tras 25 años la patria acaba formalmente con el sistema binominal”.
“Tras 25 años quitamos el cerrojo que distorsionaba la voluntad y la participación de las personas”, destacó. La mandataria recordó la larga lucha realizada durante los anteriores mandatos de la Concertación, hoy Nueva Mayoría con la inclusión del PC, para dejar “atrás un sistema que no reflejaba lo que somos”.
Sin eufemismos, la gobernante afirmó que el binominal, sistema electoral único en el mundo que le da a la minoría el mismo valor que la mayoría, “era un sistema concebido a partir del miedo, el miedo a la libre determinación de las personas, a la representación plena, a la inclusión, a las mayorías, a la democracia.