El abogado de Christa Pike aseguró este miércoles que la mujer ya está “de pie y caminando” en el hospital, tras el fallido intento de ejecución de la semana pasada en el estado de Tennessee, Estados Unidos.
La mujer de 50 años sobrevivió a dos inyecciones letales y continúa hospitalizada. Su defensa pidió que la pena de muerte se reduzca a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
El abogado de Christa Pike aseguró este miércoles que la mujer ya está “de pie y caminando” en el hospital, tras el fallido intento de ejecución de la semana pasada en el estado de Tennessee, Estados Unidos.
Pike, de 50 años, quien fue condenada a muerte tras asesinar a Colleen Slemmer en 1995. El pasado 30 de septiembre sobrevivió a dos inyecciones letales, un hecho que los expertos describieron como sin precedentes.
En declaraciones realizadas al programa Today de BBC Radio 4, el abogado Stephen Ferrell dijo que no había hablado directamente con Pike, pero que se había enterado de que ella se estaba moviendo por su habitación del hospital por primera vez mientras aún se encontraba mentalmente “confusa”.
Anteriormente, un tribunal ordenó al estado de Tennessee que conservara todas las pruebas relacionadas con la ejecución fallida. Esa evidencia podría sentar las bases para una futura demanda contra el estado, según detallo la Agencia Noticias Argentinas.
El caso se encuentra ahora en un terreno desconocido, ya que se cree que Pike es la única persona que ha sobrevivido a un intento de ejecución mediante inyección letal.
La madre de Slemmer, que figuraba entre quienes presionaban para que Pike fuera condenada a muerte, calificó la ejecución fallida de “desastre”.
En sus actualizaciones sobre el estado de Pike tras el intento de ejecución, su equipo había dicho previamente que estaba despierta y hablaba, y que experimentaba ira y confusión. En ese momento, se informó que estaba esposada a su cama.
En las últimas actualizaciones facilitadas a la BBC, Ferrell afirmó que Pike seguía experimentando los efectos secundarios del fármaco pentobarbital, que le fue inyectado en dos dosis por el personal penitenciario durante la ejecución programada para el 30 de septiembre.
Una vez que quedó claro que Pike no iba a morir, la llevaron al hospital, donde inicialmente estaba inconsciente y fue declarada en estado crítico.
Sin embargo, a última hora del martes, ella se encontraba “bastante bien”, según declaró Ferrell a los medios. “Lo que me han descripto es que físicamente tiene bastantes problemas, que tiene los brazos muy lesionados y que no puede usarlos mucho.”
En cuanto a su estado mental, comentó: “Creo que tiene sus pros y sus contras. Es bueno que esté bastante lúcida, pero también está algo confusa. Se distrae con mucha facilidad y olvida adónde va”.
Ferrell afirmó que aún se desconocen muchos detalles sobre lo que sucederá a continuación. “Supongo que seguirá mejorando, pero podría haber algún daño permanente. Todavía no lo sabemos”.
Además, señalóque el equipo quería que Pike recibiera apoyo psicológico, ya que “claramente es necesario ahora”.
Ferrell y sus colegas destacaron antes del intento de ejecución que Pike padecía una afección que dificultaría el método de inyección. Frente a este panorama, se oponen a cualquier nuevo intento por parte de las autoridades penitenciarias estatales de seguir el mismo enfoque.
También están pidiendo al gobernador del estado de Tennessee, Bill Lee, que reduzca la condena de Pike a la pena menor de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.