Con banderas cubanas y del arco iris, más de 300 homosexuales bailaron y cantaron ayer en La Habana en una atronadora “conga” contra la homofobia, que busca despertar las conciencias, encabezados por la sexóloga Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro.
“Debemos lograr cambiar las conciencias, esa necesidad del ser humano nuevo y nueva, capaz de transformar la sociedad, capaz de transformar al mundo”, dijo Mariela Castro a los presentes.
Durante más de media hora, los homosexuales, vestidos con ropa llamativa y carnavalesca, danzaron al ritmo de tambores y trompetas, poco más de 400 metros, remontando La Rampa, la sección más concurrida de la céntrica calle 23 de La Habana.
La homosexualidad fue reprimida en Cuba en los años ’60, cuando algunos fueron hasta internados en campos de trabajo por el nuevo gobierno de Fidel Castro. En las décadas siguientes, fueron marginados social y laboralmente, hasta que a fines de los años 90, comenzó una lenta apertura.
El Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), que encabeza Mariela Castro, realiza una ardua labor de concientización y reivindicación de derechos, con no pocos tropiezos y frenos, desde la sociedad hasta el Gobierno.