La muerte de 14 personas en un atentado con coche bomba cerca de una iglesia de Bagdad tiñó ayer de luto la celebración de la Navidad de los cristianos.
La muerte de 14 personas en un atentado con coche bomba cerca de una iglesia de Bagdad tiñó ayer de luto la celebración de la Navidad de los cristianos.
La explosión del coche bomba se produjo en el barrio de Dura, en el sur de la capital, y causó además unos 30 heridos, informaron varios responsables de seguridad iraquíes. "El ataque tenía como objetivo la iglesia y la mayoría de mártires (víctimas mortales) son cristianos", declaró un coronel de la policía.
"El ataque tuvo lugar -dijo- en el momento en que los fieles abandonaban la iglesia" tras asistir a la misa de Navidad, horas antes de que el papa Francisco pronunciase su primera bendición "Urbi et orbi" (a la ciudad y al mundo).
Los atentados "desvirtúan la imagen del islam y de la religión, si se cometen en nombre de la religión", señaló monseñor Pios Cacha, de la iglesia San José de Bagdad. "La iglesia es un lugar de amor y de paz, no hecho para la guerra", añadió. Cacha había declarado este año que los cristianos "seguirían quizá los pasos de sus hermanos judíos", en referencia a esta comunidad que casi ha desaparecido de Irak.
La población cristiana de Irak quedó reducida a la mitad después de la invasión estadounidense de 2003 y de los años de violencia interconfesional posteriores. Según las estimaciones, de los 1,5 millones de cristianos que vivían en Irak en 2003 se pasó a menos de 500.000.
La invasión estadounidense puso fin al régimen de Sadam Husein, pero abrió un capítulo sangriento de la historia de Irak, convirtiendo el país en un campo de batalla entre insurgentes y tropas extranjeras. La comunidad cristiana quedó entre dos fuegos y también fue blanco de la violencia.
El ataque más sangriento contra los cristianos se produjo el 31 de octubre de 2010, cuando 44 fieles y dos sacerdotes murieron en el ataque a la Iglesia Nuestra Señora de la Salvación en Bagdad.
El año 2013 ha sido terrible para Irak, con niveles de violencia similares a los de 2008, cuando el país salía de una guerra civil.
La ira de la comunidad sunita, que se queja de ser objeto de una campaña represiva del gobierno dirigido por los chiitas, ha sido un factor clave en esta espiral de violencia.