En una nota anterior, prometí referirme a algunos de los problemas que el lenguaje de los textos jurídicos acarrea para su comprensión. Según la fuente académica citada (El libro de estilo de la Justicia), uno de los rasgos es el abuso del gerundio.
En una nota anterior, prometí referirme a algunos de los problemas que el lenguaje de los textos jurídicos acarrea para su comprensión. Según la fuente académica citada (El libro de estilo de la Justicia), uno de los rasgos es el abuso del gerundio.
Vayamos, entonces, desde el título: esta frase, que también se encuentra como "¡Arreando, que es gerundio!", tiene un origen gracioso pues se dice que unos pueblerinos mandaron a su hijo a estudiar a Salamanca; de vuelta en su pueblo, el muchacho fue puesto a realizar las labores campesinas; entonces, para demostrar lo aprendido, le gritaba así al burro: "¡Andando, que es gerundio!". El propio diccionario académico, bajo el lema 'gerundio', consigna la frase 'que es gerundio', como forma coloquial usada para incitar a hacer pronto lo expresado por el verbo anterior, en gerundio. Da como ejemplo: "Caminando, que es gerundio".
En una segunda entrada, se incluye un significado desusado y desconocido para muchos: "Persona que habla o escribe en estilo hinchado, afectando inoportunamente erudición e ingenio". Esta acepción proviene de la obra del siglo XVIII Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, de José Francisco de Isla y Rojo, que pone en ridículo, a través del protagonista, a los oradores que usan un estilo altisonante. Pero, vayamos al tema: cuando éramos estudiantes, aprendimos que el gerundio es una de las formas no personales del verbo, terminada en '-ndo', y que expresa una acción durativa en proceso de ejecución. Se nos advertía que debíamos dejar de lado su uso, sin considerar su riqueza y variedad de matices.
Para no ser exhaustiva ni tediosa, veremos cuándo es correcto su empleo y cuándo, no. ¿O podremos decir que, en el lenguaje de todos los días, no es adecuado y efectivo el "Corriéndose un pasito en el pasillo", del conductor del ómnibus, o que no nos conmueven, porque imitan el ritmo acompasado e implacable del tiempo, los gerundios de las famosas Coplas de Manrique: “Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte/contemplando/ cómo se pasa la vida/, cómo se viene la muerte/ tan callando”.
Consideremos, en primer lugar, los usos prohibidos: leemos en las noticias, por ejemplo, "Chocaron dos vehículos, muriendo sus ocupantes". Esta modalidad de uso del gerundio es incorrecta porque indica una acción posterior a la del verbo principal; debió sustituirse por una conjunción y el verbo a continuación, conjugado: "Chocaron dos vehículos y murieron sus ocupantes". ¿Por qué es incorrecto? Simplemente, porque el gerundio debe indicar, ya simultaneidad de las dos acciones, ya un hecho inmediatamente anterior al de la acción principal: "Estudiaban los chicos leyendo en voz alta" (simultaneidad) y "Habiendo llamado al médico, ya estaba más tranquilo" (anterioridad).
Tampoco son correctas expresiones tales como "Llegó una caja conteniendo libros" o "Había una flecha indicando el camino", porque los gerundios no son adjetivos que puedan calificar a 'caja' o a 'flecha': lo apropiado es introducir una proposición adjetiva con un relativo o buscar una construcción con un adjetivo equivalente: "Llegó una caja que contenía libros" o "Llegó una caja cuyo contenido eran libros"; "Había una flecha que indicaba el camino" o "Había una flecha indicadora del camino".
Sin embargo, en este sentido, hay excepciones para tener en cuenta: si el verbo principal de la oración indica percepción física o intelectual (ver, sentir, oír, escuchar, percibir, mirar, advertir, entender, aprender, comprender, etc.), puede a continuación llevar un sustantivo al que acompañe un gerundio: "Escucho a una soprano vocalizando en el auditorio".
También, en este sentido, son correctas algunas frases hechas, acuñadas así en el habla: 'moscas volando', 'ropa colgando', 'agua hirviendo', 'casa ardiendo'. De la misma manera, se considera correcto el denominado "gerundio epigráfico o descriptivo", que alude a una acción en transcurso y que figura al pie de cuadros, grabados, ilustraciones y fotografías: "Pastor tocando la flauta".
Si estamos escuchando una exposición excesivamente larga, ¡qué alivio cuando el disertante dice 'resumiendo…' !; nos está anunciando el fin inminente: se trata de un uso correcto, llamado "gerundio ilocutivo" y sirve para ordenar el discurso.
Además, debemos tener en cuenta que el gerundio expresa una acción diferente de la que señala el verbo principal y que entre las dos acciones se entabla una relación no manifiesta, totalmente correcta, con diferentes matices: temporal, causal, condicional, modal. Así, será temporal en "Gobernando esa administración, hubo grandes progresos"; será causal en "Expresándose tan mal, no puede haber otro resultado"; será condicional en "Rindiendo con ese ritmo, pronto terminará la carrera"; será modal en "Siempre habla gesticulando mucho". Estos gerundios suelen presentarse, ya al principio, ya al final de la oración, separados por una coma. Forman construcciones absolutas, con el valor etimológico del término: 'ab' = de y 'solutus' = suelto, esto es, están sueltas del resto de la oración.
También, a veces, se considera correcto el uso del gerundio en posición medial o parentética, como si formara un inciso: "El Hipotecario -viendo el exceso de solicitudes para los nuevos créditos- ha prorrogado la fecha de inscripción".
Otro uso permitido del gerundio es el llamado "locativo", pues indica ubicación u orientación. Lo advertimos en "El edificio queda doblando a la izquierda" o "El barrio comienza cruzando el puente de hierro".
Son también usos correctos del gerundio los que sirven para indicar sorpresa o queja, sobre todo en la oralidad: "¡Vos siempre protestando!"; también, el fático, que señala cambio de tema en la conversación: "Hablando de otra cosa: ¿cuándo comienzan tus clases para extranjeros?"; asimismo, el de mandato, como "¡Corriéndose un pasito!"; otro uso permitido es el que se forma en expresiones con el nexo 'como': "Siempre habla como esquivando la mirada directa".
Hay gerundios, con valor adverbial, ya lexicalizados en el habla y, por lo tanto, considerados correctos: 'dependiendo', 'incluyendo', 'excluyendo', 'exceptuando': "Habla siempre por la noche, exceptuando los domingos" o "Todas las condiciones pueden ser negociadas, incluyendo la primera".