1 de abril de 2018 - 00:00

Analizando el impacto Brasil 2018 sobre Mendoza - Por Jorge A. Day

Después de varios años, la economía carioca comienza a recuperarse, lo cual es una buena señal para Mendoza, porque es uno de los principales compradores externos de sus productos. Nuestra intención es mostrar la magnitud de este impacto, desde una perspectiva agro y agroindustrial.

Las importaciones dependen de los ingresos de la población que compra. Cuando Brasil entró en recesión, lo que más cayeron fueron sus importaciones (notorio fue el caso de las menores compras de autos argentinos). Ahora, se revertiría esa situación.

Para 2018 se estima que Brasil crezca más del 2%, y por ende, las importaciones lo hagan a un ritmo mayor. Lo más probable que influya más en las cantidades que en los precios.

¿Qué compra Brasil a Mendoza? Aproximadamente unos u$s 250 millones, que representan el 18% de las exportaciones mendocinas. Algo de vinos y principalmente productos agro (ajo, frutas frescas), agroindustriales (ciruelas desecadas y duraznos, en forma de pasta y en lata) y olivícolas (aceitunas en conserva y aceite de oliva). Y dentro de los productos industriales que no son de base agrícola, se destacan los plásticos (polímeros).

Para 2018, para estos sectores exportadores (agro y agroindustriales) de Mendoza la coyuntura debiera ser mejor que la del año pasado. No sólo Brasil puede comprar más, sino además debe tenerse presente la devaluación de fin de año y las mayores cosechas de frutas y quizá de uvas, lo cual implica más materia prima y menores precios. Acorde a estimaciones, en promedio cuando el PBI brasilero aumenta un 1%, sus importaciones en dólares aumentan más del doble.

Esa mejor coyuntura no debe hacer olvidar que igualmente estos sectores no se han visto favorecido en los últimos diez años. Analizando algunos productos mendocinos que se envían a Brasil, no ha habido cambios de tendencias en las cantidades exportadas (aunque con fuertes oscilaciones), pero sí han visto reducir su competitividad.

En general los costos para los exportadores han aumentado a mayor ritmo que los precios de ventas. Algo que está ocurriendo en la mayoría de las economías regionales, con costos argentinos en dólares muy altos en comparación a otros países. Una excepción ha sido el ajo, con buenos precios en los dos años anteriores, pero serían menores para el presente periodo.

La menor competitividad argentina también ha impactado sobre los precios de las materias primas. Si al sector exportador le cuesta cada vez más vender, tienen cada vez menos fondos para pagar por sus materias primas, que es el precio percibido por los productores. Como consecuencia, por ejemplo, en los últimos años ha habido una reducción en la superficie cultivada de frutales (ciruelas y duraznos, algo que ya había ocurrido con manzanas y peras).

Además, la menor competitividad implica que Argentina es más cara, y por tanto, Brasil opta por sustituirnos en varios productos. Por ejemplo, en vinos opta por comprar más de Chile, en ajo elige más de China, y así siguiendo.

Un caso especial se observa en ciruela seca. En cinco años, en lo que se refiere a ciruelas desecadas, Brasil ha comprado más en montos, pero menos en cantidad. Ha pagado mayores precios promedios por ciruela argentina, pero en cantidad nos ha sustituido por productos de otros países.

Resumiendo, la recuperación de Brasil es una buena señal para Mendoza, y justo los sectores que le exportan productos también se verán beneficiados con la devaluación de fin de año pasado y con la mayor disponibilidad de materia prima. Pero le sigue jugando en contra el problema de competitividad que enfrenta nuestro país en general.

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