17 de mayo de 2017 - 00:00

Algunas buenas noticias

Están comenzando a conocerse buenas noticias. Todavía no impactan en la micro pero sí en la macroeconomía. El dólar en los últimos doce meses se ha movido apenas un 2%. Esto favorece las importaciones pero no las exportaciones. Un "dólar quieto" significa que la economía y la moneda están comenzando a estabilizarse. El gobierno y el BCRA deberán adoptar medidas para solucionar los aspectos negativos de esta noticia sin provocar devaluaciones que, sin un orden ni planes económicos y monetarios serios, tanto han perjudicado al país.

Otra buena noticia es que según el FMI, Argentina crecerá en tres años, 2017, 2018 y 2019, entre un 2 y un 3% anual, que es el crecimiento promedio normal de los países del primer mundo. Junto a la baja de la inflación, entre 17% y 20% en 2017 y luego hasta llegar a un dígito, permitirá una mejora salarial en general y un mayor poder adquisitivo de la población de menores recursos.

Se estima que a mediados o finales del segundo semestre de 2017 el plan de obras públicas estará funcionando casi a pleno. Ello permitirá una sensible mejora en la infraestructura del país y la creación de miles de puestos de trabajo en todo el territorio nacional, un gran alivio que incidirá en la baja de la línea de pobreza y de indigencia. La regularización de activos externos e internos no declarados (blanqueo de capitales) ha sido indudablemente un éxito: la cifra de U$S130.000 millones constituye uno de los operativos más importantes del mundo.

Si bien los dólares han sido solamente declarados pagando los tributos pertinentes, permitiendo la reparación histórica de los jubilados, sin retornar al país por la falta de confianza que aún perdura, los ingresos tributarios anuales constituirán un aporte de gran importancia para el Estado, que contará con más fondos sin endeudarse externa ni internamente y los que mantengan esos fondos en el exterior o dentro del país, pero invertidos en Bonar, bonos con vencimiento en 2024, recibirán intereses liquidables dos veces en cada año, además de quedar exentos de pago de bienes personales.

Las reservas del BCRA se han incrementado hasta U$S 52.689 millones. Esto implica mayor solidez de las políticas monetaria y cambiaria y, por supuesto, contribuye en gran medida a la estabilidad del valor del dólar. Todavía es poco este nivel de reservas. En mi opinión Argentina debería poseer reservas por no menos de U$S 200.000 millones para bajar la inflación, cimentar la estabilidad económica, disminuir la emisión monetaria y bajar sensiblemente el endeudamiento interno y externo del Estado. Poco a poco se estaría llegando a estos objetivos.

La paulatina apertura al mundo y el prestigio que va readquiriendo Argentina después de tanta demagogia y populismo denigrantes, permitirá mayores inversiones, nuevas fuentes de trabajo y mayor poder adquisitivo de la población.

Para 2018 se trabaja en una reforma integral del sistema impositivo. De lograrse este objetivo, disminuirá la presión tributaria que es enorme y junto al dólar barato, debería estar a $ 22 por cada unidad USA, según Guillermo Nielsen, se pisa la competitividad y así el país no crece. No creo que la solución sea la devaluación, pero sí que una serie de medidas de política monetaria, fiscal y tributaria lograrían dar solución a este muy antiguo problema.

Vivimos un clima político y social distinto, con Cristina y su deseo irrefrenable de presentarse como víctima de las tropelías hechas durante su gestión y querer atribuirla al gobierno de Macri. Pero emerge la verdad. Ya no puede la ex presidente ni sus fanáticos autoritarios, disimular la autoría exclusiva del estado calamitoso en que dejaron al país, en los doce años del gobierno más corrupto que asoló a la Argentina.

Resta analizar qué es lo que puede suceder acerca de las elecciones de medio término de este año y las generales de 2019. Es serio reconocer que se trata de un acontecimiento incierto, es decir, puede ser verdadero o no porque nadie puede predecir el futuro.

Macri y su gobierno habían decrecido en la opinión pública a partir de una serie de errores rectificados, de falta de política y de información. Últimamente se ha revertido esta situación y muy lentamente ha comenzado a repuntar la imagen del gobierno. Con las buenas noticias que preceden, es dable suponer que la elección será reñida, no perdiendo Cambiemos sino empatando con sus opositores.

Para ganar necesitaría una mejora muy importante de aquí a octubre que no visualizo posible pero tampoco descarto, dentro del desarrollo normal y no demagógico del proceso. Este empate técnico sería bueno luego de haber tenido que tomar medidas tan impopulares como necesarias ante las bombas kirchneristas diseminadas por el país. Restarían dos años para continuar la gestión seria y responsable que intenta Macri.

Y llegarían así las elecciones generales. De continuar esta mejora lenta pero progresiva y sostenida en el tiempo, en 2019 se podría pensar en una reelección si lo acepta Macri o en la postulación exitosa de María Eugenia Vidal, la candidata más firme y segura para suceder al Presidente. María Eugenia ha desarrollado una tarea de enorme trascendencia, con humildad y perseverancia.

Ocho años más de Cambiemos asegurarían los postulados de un gobierno ya similar a los del primer mundo, con una Argentina pujante y en pie de igualdad con las potencias centrales, liderando quizá junto a Brasil, el comando general de América del Sur. Dos serían las consecuencias notables. El depredador kirchnerismo estaría descartado como alternativa y quedaría reducido a un partido más, quizá un "partidito", incapaz de volver a hacer el daño que ya le hizo al país. Y por otra parte un gobierno no peronista estaría gobernando la Argentina sin populismo y sin demagogia que han probado ser letales para la salud republicana y democrática de nuestro querido país.

Ojalá Dios así nos lo permita.

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