Alejandro Abraham enfrenta un desafío electoral complicado. Lo sabe, lo asume, pero se muestra optimista. “Primero hay que ver si el que votó hace dos meses cambia el voto. A no ser que un candidato se mande una macana grande que genere un rechazo de la ciudadanía. Y ninguno se ha mandado alguna”.
-Podría haber una situación más favorable para nuestro partido, por la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias o la reactivación de algunos sectores. Pero no veo un hecho tan contundente como para que haya un cambio muy profundo en el voto.
-Hubo un cambio de estrategia comunicacional muy marcado, respecto de agosto. Usted y Omar Félix aparecen poco en afiches y spots.
-Es una campaña de menos a más. Se cambió la estética. Va a haber un mayor protagonismo de Omar y mío en los próximos días. Primero fuimos por las propuestas y quisimos complementarlas con ‘Mendoza propone’, que es una instancia más participativa, y luego saldremos los candidatos encarnando esas propuestas.
-El radicalismo también ha bajado la exposición...
-Los tipos están técnicamente haciendo la plancha y tienen todas sus fichas en la figura de (Julio) Cobos.
-¿Cobos es el enemigo?
-No es el enemigo. Es el adversario. Tuvo la oportunidad de defender a Mendoza como gobernador, como vicepresidente de la Nación y no lo hizo. Ojalá ahora lo haga. No compartimos ideas acerca de la distribución de la riqueza o las retenciones móviles.
Además, él goza del favor de Canal 13, Radio Mitre, TN. Todos esos comunicadores ven algo en él que los puede beneficiar. También están apostando a (Sergio) Massa y parece que se han alejado de (Mauricio) Macri.
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Hablando de posicionamientos. Carlos Ciurca ya ha hecho público su apoyo a Daniel Scioli: ¿usted también lo apoya al gobernador de Buenos Aires?
-Hoy es uno de los dirigentes nacionales con proyección y está dentro del proyecto.
-Nunca fue de la total confianza de la familia Kirchner. ¿Puede aparecer otro sucesor más cercano?
-No lo veo. Se habla de (Sergio) Urribarri, de (Jorge) Capitanich. Pero no llegan a tener la trascendencia de Scioli, quien está muy encuadrado en lo que nos interesa a nosotros, como la defensa de industria nacional, la distribución de la riqueza, y además es paciente...
-Scioli también estuvo con Menem en su momento...
-Bueno también Kirchner decía que Menem era un buen presidente y Alfonsín firmó el Pacto de Olivos y Rosales fue secretario de Turismo de (Rodolfo) Gabrielli y Cobos fue vicepresidente de Cristina.
-¿Cuánto le duró la transversalidad a Cobos? ¿Seis meses?
-Duró hasta que hubo un conflicto de intereses en la Argentina. Él jugó para unos intereses y nosotros para otros. Y lo fue demostrando. Fue una figura mimada de la Sociedad Rural Argentina. Pero, reitero, es un adversario y tengo una buena relación. Nunca le jugaría mal y él a mi tampoco. Hay una relación cordial.
-¿Cree que Cobos será candidato a presidente?
-Creo que está haciendo eso y no me molesta que lo haga. Pero como mendocinos, deberíamos acordar en algunos temas. Eso hablaría bien de todos nosotros. Hay una necesidad de armar un bloque regional en serio e interpartidario. Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca. Hay políticas de Estado que no tendrían oposiciones partidarias. Terminada la promoción industrial, estamos en condiciones de armar un bloque regional. Treinta legisladores, cuando hay paridad legislativa, pesan.
-¿Es posible hacer ese bloque?
-Hay temas en los que sí. El agua, los sistemas de riego los necesitamos todos. Si vamos a discutir el impuesto al cheque o el índice de coparticipación, sí puede haber un conflicto, porque cuando tocás un índice, tocás los otros. Los mendocinos nos tenemos que dejar de joder.
Hay que ir a pelear temas muy concretos como bloque regional. Yo nunca diría que Cobos es enemigo, porque lo buscaría, y también a los otros legisladores mendocinos, para consensuar en los grandes temas que se puedan trabajar. Si no es hacer politiquería cuatro años.
-¿Es posible plantear reclamos de bloque regional ante la Presidenta?
-En algún tema hay que discutir con la Nación. La promoción la peleamos. Ni el Congreso es una escribanía del Ejecutivo ni está para trabar al Gobierno. Ni una cosa, ni la otra. Las políticas nacionales las voy a apoyar, como integración continental, exterior, la distribución de riqueza, sociales, la defensa de la industria nacional. Pero cuando se trate de temas específicos de Mendoza, estaré dispuesto a dar esa lucha.
-¿Cómo serán los próximos dos años en el Congreso?
-Yo soy un idílico. Creo que todos podemos ser buenos. Lo que no quisiera es que sea un Congreso que trabe la gestión del Gobierno nacional. La oposición, si está en mayoría, va a ir a trabar toda la gestión nacional y me parece que han pasado grandes cosas en Argentina.
-¿Cómo cuáles?
-Como la deuda externa, el gobierno que llegue en 2015 se encontrará con una situación comparativa fenomenal respecto del gobierno que llegó en 2003. Fuera del default, deuda prácticamente cancelada. Ha habido molestias al pueblo argentino, como el cepo, limitación de importación, Ganancias, pero no ha sido en vano.
-Pero esas medidas molestas son datos. Por ejemplo el cepo es un problema de reservas.
-Obviamente, si no hubiera problemas, no se tomarían. Pero esas molestias no han sido en vano. El pago de la deuda es la segunda independencia.
Y los diarios te lo sacan chiquito. No pretendo que Clarín, La Nación saquen en primera plana “Cristina va a entregar un país desendeudado”. No me imagino ese título, pero debería serlo. Es un hecho heroico del pueblo argentino. Los norteamericanos estuvieron a punto de caer en default hace algunos días.