30 de mayo de 2014 - 00:00

Albert Pla: verás que todo es mentira

Agitador del arte catalán, cantautor polémico, maldito entrañable. Llega a Mendoza con el mejor arsenal de su repertorio. Esta noche actuará junto al guitarrista gitano Diego Cortés.

El corazón de Albert Pla está latiendo fuerte y sano ahora que pisa una vez más Argentina. Aquí llega, con su querible apariencia de poeta de trapo, de juglar de culto, sobre la gira que bautizó "Todo es mentira". Y si bien la complicada carrera del songwriter también puede hacer eco en el tango "Yira...yira...", el hecho de que ahora vuelva con buena parte de sus canciones únicas, de la mano del maestro de las cuerdas Cortés, hace pensar que, por el tiempo que dure el show, podremos detener el tiempo.

- ¿Qué tiene que tener una canción para conmoverte?

- Un buen pedazo de Diego Cortés al lado.

Lo dice con absoluta certeza. Quizá porque ambos se conocieron y pegaron química de la mejor manera: "Comprando chocolate en el Corte Inglés, en la sección de juguetería; por la tarde, en primavera". 

El cantautor más polémico de la democracia española -tal como lo calificó el diario El País a mediados de los 90- contesta filosa, breve e inteligentemente. Son ésos los atributos de sus líricas. Dagas directas capaces de formar una silueta de performer con mitología propia. 
 ¿Qué le faltaba al pregón del consabido "sexo, droga y rock'n'roll" sino este extraño susurrador de fábulas rebeldes?

No por casualidad se le fueron tendiendo los puentes en el teatro y en el cine español.

"Empecé a cantar de grande, cuando ya había pasado los veinte", dice a los 47. La aventura musical empezó hacia fines de los años 80, cuando "Casi de casualidad" ganó un concurso de cantautores. En el jurado estaba el  artista catalán Jaume Sisa, definido como "el galáctico". Esa bohemia venerada le fue abriendo puertas: consiguió un contrato discográfico con un sello independiente de Barcelona, y editó sus dos primeros discos en catalán,"Ho sento molt" (1989) y "Aquí s'acaba el que es donava" (1990). La popularidad nacional llegó con el gancho del español y un contrato con el sello BMG. Allí empezaron a complicarse las cosas. Y también a definirse su perfil transgresor.

Su debut en castellano se llamó "No sólo de rumba vive el hombre" (1992). En él sonaba esa famosa invocación al Rey, en la que ya paladeaba la censura. "Mi estirpe no es noble pero mi nobleza me obliga a decirle la verdad/ sería mentirle si digo que tengo respeto por la monarquía/ siempre me he cagado en las dinastías y en las patrias putas, la banderas sucias/ los reinos de mierda y en la sangre azul, mi majestad..."

La invocación pasó a llamarse "Carta al rey Melchor", por ejemplo. Y se suavizaron los pronombres posesivos, digamos. Como sea, a ese álbum le sucedió otro disco controversial que, directamente, no vio la luz.

Quizá el pacatismo lo coloque en el rol de deslenguado. ¡Pero qué fuerzas encontradas pone de manifiesto en "La dejo o no la dejo"! Ese tema  plantea las dudas de un hombre que sospecha que su novia es una terrorista. "Tiene ese cruel defecto pero, en fin, nadie es perfecto", dice la voz que se divide desgarradamente entre serle infiel a su novia o a su patria. Y sigue: "Debería denunciarla pero igual la culpa es mía. Quizás necesite ayuda, mi comprensión, mi cariño. Quizás si le hubiera dado más amor se habría olvidado de cargarse policías sin manías, sin prejuicios".

"No busco provocar", ha dicho unas cuantas veces. "Es sólo que el punto de vista suele ser lo que te sorprende de un tema que está ahí a la vista de todos". El punto de vista del sincericidio.

Momentos: cuando interpretó "Soy rebelde", aquella canción de Miguel Alejandro, caracterizado como un cura increíble en el film Airbag, de Juanma Bajo Ulloa. O cuando le cantó desde ese falso disco en vivo a quienes considera parte de su generación: "Jóvenes pero ancianos, ya nacimos cansados, pasa el tiempo despacio, somos veintegenarios".

Esa mezcla de sensibilidad y crueldad, de poesía y performance que, desde fines de los '80, comenzó a nutrir una obra donde caben la rumba y el absurdo (incluyendo colaboraciones con Extremoduro y Almodóvar, versiones de Lou Reed y una decena de discos) es la que esta noche veremos en vivo. Seguro, incluye el tema "El sol de verano" que suelen corear sus fans:  "El sol de verano nos hace reír/ sus cálidas manos se acercan a mí/ dragón de las playas sonoras de ayer/ escucho en el agua las algas mecer/ cabello rojizo salvaje será/ mi hermano mellizo no sabe nadar/ lo empujo hasta el fondo y le dejo morir/ me vuelvo a la orilla junto a mi mamá".

Y, como multiartista, se dedicará a conjugar los roles de actor, compositor e intérprete. Todo, con la idea de hacer un recorrido "histriónico, cargado de comedia e irreverencia".

Para reunir lo más interesante de esa obra, Pla armó "Todo es mentira" la gira hoy lo trae al Le Parc, que el sábado 7  lo llevará a Córdoba y que el miércoles 11 tendrá su posta en Buenos Aires.

- ¿Qué pasará esta noche?

- ¡¡¡Los mendocinos me van a hacer un regalo!!!

LAS MAS LEIDAS