La resolución del conflicto de límites en la zona Oeste del Gran Mendoza, anunciada a fines del año pasado, implica un gran desafío para las comunas que extienden sus jurisdicciones hasta la zona pedemontana. Allí, donde comienzan los primeros cerros, la Suprema Corte determinó cuál es el espacio que pertenece a Luján de Cuyo y a Las Heras; también hasta dónde se extienden Godoy Cruz y Capital hacia el Oeste. Esta zona de cerros precordilleranos (pegados a la zona poblada que se extiende desde el cerro Arco hasta la Crucesita) resulta un sitio mágico para muchos mendocinos que la visitan periódicamente, caminando, a caballo, en bici o en moto y transitan por ríos secos, caminos secundarios o huellas del ganado instalado allí por los puesteros.
El pedemonte cuenta con una ley de protección, pero no es suficiente como para detener el histórico avance de la ciudad. O al menos el impacto que ésta produce en los alrededores. Una especie de cinturón de transición marca el límite entre la urbe y los cerros. Los últimos asentamientos de La Favorita o el antiguo "Pozo" de Godoy Cruz, son algunos hitos de este sector, que demuestra que este lugar se desarrolló en forma descontrolada por más de 50 años. Sorteado el cinturón, se abre un abanico de posibilidades para los que nos gustan los cerros, la piedra y el camino...
En Godoy Cruz aseguran que están elaborando una ordenanza para dar forma a un proyecto turístico fundado en la preservación del lugar. "Mientras nos permitan continuar con nuestra actividad, estoy de acuerdo", asegura Juan, un puestero de la zona de La Cieneguita, a unos 10 kilómetros al Oeste del dique Maure. Él, como tantos otros, crían cabras y también venden el abono que éstas generan. Explica que él alquila el puesto, pero otros son propietarios y tienen alambrados sus campos. Hasta hace unos años, se podía ingresar a la zona de la estancia El Peral, en Luján, y en el medio de los cerros había un cartel que indicaba el límite Oeste de Godoy Cruz. Hoy, la mayoría de los ciclistas que van por los denominados "Senderos de Chacras" llegan hasta la tranquera de esa estancia. "Otro tema a solucionar es la seguridad, porque estas últimas semanas hubo varios robos a personas que estaban practicando mountain bike", comentó Gustavo. "A dos flacos les robaron las bicicletas y la ropa", agregó el ciclista. Desde hace varios meses, el dique Frías cuenta con custodia policial y Gustavo, como otros deportistas, pide que este tipo de controles se extiendan nuevamente hacia otros puntos, como en Chacras, el Oeste del Maure o en Capital y Las Heras, al Oeste de La Favorita. Esta parte quedó virtualmente abandonada, desde que se dejaron de hacer carreras en el autódromo General San Martín. Hoy, el máximo escenario mendocino, -admirado en todo el país por el paisaje donde se encontraba- está desapareciendo entre la vegetación y las piedras.
Estas ruinas, como otras de viejos acueductos que abastecían a la ciudad, se pueden observar a lo largo de este paisaje agreste.
El anuncio de un proyecto turístico y de preservación parece ser una buena idea para los que deseamos que la zona pedemontana nunca desaparezca. Ojalá que así sea.