Una multitudinaria concentración en el centro de San Pablo fue la actividad central de la jornada nacional de movilizaciones y paro general, caracterizada por numerosos piquetes en todo el país, convocada por las dos mayores centrales obreras brasileñas, en demanda de varias reivindicaciones.
La jornada, convocada por la oficialista Central Única de Trabajadores (CUT) y por la opositora Força Sindical, reunió en protestas en todo el país a trabajadores de variados gremios, como bancarios, metalúrgicos, docentes, químicos, mercantiles, guardas municipales, motoqueros y médicos.
El presidente paulista de la CUT, Adi dos Santos, evaluó como positiva la convocatoria, ya que adhirieron trabajadores de las principales capitales del país, aunque no precisó porcentajes sobre el paro, que fue analizado en una reunión que tuvieron las dos centrales, según reportó la agencia de noticias Brasil.
"No llamamos a un paro general sino a un día de movilizaciones y paralizaciones, que pueden manifestarse de distintas formas. Esta es una expresión de la fuerza del movimiento", declaró Dos Santos tras el acto central en San Pablo.
En tanto, la vicepresidente de Força Sindical, Eunice Cabral, estimó que 3 millones de trabajadores ligados a esa central paralizaron hoy las actividades en todo el país y consideró que existe un escenario favorable para los reclamos del movimiento.
"Son cuestiones que ya estaban hace un tiempo y que nunca fueron atendidas, pero ahora, con esta ola de movilizaciones, la población expresó su descontento con varios temas y los trabajadores también tienen que ser oídos", precisó.
El paro general con movilizaciones ocurre cuando el gobierno analiza aún la crisis política generada por la ola de protestas generalizadas que comenzaron en San Pablo el mes pasado y se extendieron durante tres semanas a varias ciudades.
Las dos centrales sindicales reclaman la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales sin reducción de salarios; el fin de las tercerizaciones; la asignación de 10% del PBI para educación y del 10% del presupuesto nacional para salud; transporte público y de calidad; revalorización de los retiros, y reforma agraria y petrolera.
Al promediar la tarde, unas siete mil personas, según cifras de la Policía Militar, marcharon unos cinco kilómetros por la Avenida Paulista hasta la altura del Museo de Arte de San Pablo, donde la concentración llegó a unos diez mil manifestantes, acompañados por los principales líderes de los sindicatos que nuclean las dos centrales obreras.
El secretario general del Sindicato de Profesores de Enseñanza Oficial del Estado de San Pablo, Douglas Mastins Izzo, señaló que, además de apoyar los reclamos únicos de las centrales, los docentes esperan que el gobierno estadual cumpla con la ley que establece que el 33 por ciento de la jornada de un profesor debe ser fuera del aula, "garantizando que sea remunerado cuando trabaja preparando la clase, corrigiendo pruebas o formándose".