En medio de un contexto de cambios, marcado por el reciente decreto presidencial publicado el pasado martes en el Boletín Oficial, asumió la nueva conducción de la Estación Experimental INTA La Consulta, San Carlos. José Antonio Portela es el nuevo director.
Hasta hace pocos días, la dirección estuvo a cargo de Daniel Pizzolato, quien lideró la estación durante casi una década. Por su parte, Portela, quien lleva más de 30 años de trayectoria en la institución, se propone reforzar el carácter territorial del INTA y sostener su función técnica y social. Todo esto, en medio de un escenario político con profundas transformaciones en la gobernanza y funcionamiento de la institución. En dialogó con Los Andes, el nuevo director contesta:
Para empezar, retomemos tu recorrido: ¿cuándo comenzaste a trabajar en INTA?
—Ingresé al INTA el 9 de marzo de 1994, como becario de investigación en la Estación Experimental Agropecuaria La Consulta, justamente donde ahora tengo el honor de asumir la dirección. Desde entonces, desarrollé toda mi carrera profesional en la institución. Pasé por diferentes etapas como investigador, y desde hace más de diez años me he desempeñado en tareas de gestión. En los últimos años coordiné un proyecto nacional sobre intensificación ecológica de la producción agrícola, con equipos que trabajaban desde el norte de Entre Ríos hasta el norte de la Patagonia. Ese proyecto tenía su sede aquí en La Consulta, así que nunca dejé de tener un vínculo muy fuerte con este territorio.
¿Cuál es tu vínculo personal con el Valle de Uco?
—Nací en Santa Fe y vivo desde hace muchos años en La Consulta, donde formé mi familia y desarrollé mi carrera. Mi formación inicial fue en Buenos Aires, tanto la primaria, secundaria como la universidad. Después hice una maestría en horticultura en la Universidad Nacional de Cuyo y un doctorado en Ciencias Agropecuarias en la Universidad Nacional de Córdoba. Toda mi trayectoria laboral ha sido aquí, en el Valle de Uco, y puedo decir que me siento adoptado por esta comunidad. Es un lugar donde vale la pena vivir, desarrollarse, investigar y trabajar codo a codo con los productores.
¿Cómo fue el proceso para llegar a la dirección de la estación?
—Fue un concurso público y abierto, como corresponde según el sistema de selección que caracteriza al INTA. La convocatoria se anunció hacia fines del año pasado, pero comenzó formalmente en febrero de este año. No es un proceso inmediato: tiene varias etapas, desde la presentación de antecedentes y currículum, hasta una entrevista oral presencial, donde cada candidato debe exponer su propuesta de gestión. Es un mecanismo muy riguroso, pero al mismo tiempo transparente y profesional. Creo que ese es uno de los valores más importantes que conserva la institución.
Asumís en medio de un cambio coyuntural nacional complejo, con cambios estructurales dentro del INTA. ¿Cómo vivís esta etapa?
—Sí, estamos en un momento bisagra. Desde finales de 2024 veníamos percibiendo que se acercaban cambios de fondo, y en las últimas semanas se formalizó un decreto que modifica profundamente la gobernanza del organismo. Eso genera naturalmente incertidumbre y preocupación, porque el sistema anterior garantizaba autonomía y participación en la toma de decisiones. En este escenario, nuestra principal preocupación es poder seguir cumpliendo con la función que históricamente ha tenido el INTA: estar al servicio de la sociedad mediante la innovación tecnológica, con una fuerte presencia territorial. Esa característica de las estaciones experimentales, como La Consulta, es la que permite trabajar sobre problemáticas concretas, locales, en diálogo con los productores y comunidades del entorno.
¿Cuál es tu principal desafío como director en este contexto?
—El desafío más inmediato es sostener la capacidad técnica, el vínculo con el territorio y la identidad institucional. La Consulta tiene una trayectoria muy sólida en el mejoramiento genético de hortalizas, en el desarrollo de tecnologías de manejo y en la conservación de germoplasma. Contamos con un banco de germoplasma de hortalizas y especies aromáticas, que es un activo estratégico. Pero además hay nuevos temas que son prioritarios: digitalización del agro, uso de tecnologías 4.0, ecofisiología de cultivos, adaptación al cambio climático y conservación de biodiversidad en los agroecosistemas. Si logramos orientar nuestros esfuerzos hacia esas líneas, no solo vamos a sostener nuestra función, sino a fortalecerla.
¿Qué se espera en términos de estructura de personal dentro de la estación?
—Hasta el momento no hay previsto un cambio significativo en la conformación del personal. Eso nos da cierta estabilidad dentro del contexto actual. Lo que sí se percibe es una tendencia hacia una mayor supervisión en términos de cumplimiento de funciones y resultados. Lo interpreto como una posible evaluación más estricta, orientada a los objetivos y al impacto del trabajo. En lo personal, creo que si el foco sigue puesto en el aporte concreto al sector productivo, vamos a estar en condiciones de responder.
¿Cómo fue para vos asumir hoy formalmente la dirección?
—Fue un momento muy especial, porque simboliza un recorrido que empezó hace más de 30 años. Para mí no es solo un cargo; es una oportunidad de seguir aportando desde un lugar distinto. Pero no lo vivo como un logro personal, sino como parte de un proceso colectivo. La propuesta de gestión que presentamos fue construida junto a un equipo con el que venimos trabajando hace años. El desafío es grande, pero también lo es el compromiso. La Estación La Consulta tiene una historia muy relevante a nivel nacional e internacional, especialmente en el área hortícola, y eso nos obliga a estar a la altura.
¿Qué temas considerás prioritarios para esta etapa de trabajo?
—Hay varios ejes importantes. Por un lado, sostener la investigación aplicada, con resultados que lleguen efectivamente a quienes producen. Por otro, avanzar en la digitalización del agro, incorporar tecnologías de precisión, trabajar en eficiencia del uso de recursos, y en manejo sustentable. La viticultura y la fruticultura también son áreas clave en la zona, junto con el desarrollo de nuevas especies y variedades hortícolas. En un contexto de cambio climático, pérdida de biodiversidad y crisis de rentabilidad, la tecnología y la innovación no son opcionales: son herramientas fundamentales para la competitividad.
Para cerrar, ¿Cuál sería la visión de este periodo?
—Que este no es un proyecto individual. Yo no concibo la dirección como un lugar para ejercer autoridad en soledad, sino como una oportunidad para articular, liderar y potenciar el trabajo colectivo. La estación experimental tiene técnicos, investigadores, personal de campo y administrativos de altísima calidad. Ellos sostienen el funcionamiento cotidiano de la institución. También hay vínculos muy fuertes con otras instituciones, con productores, con cooperativas. La única manera de atravesar estos tiempos difíciles es trabajando en conjunto. Y en ese sentido, tengo mucha confianza en lo que podemos lograr desde La Consulta.