En un tenso contexto internacional y regional, donde se mira el fundamentalismo de su régimen con desconfianza, los iraníes elegirán mañana al presidente que reemplazará al polémico Mahmud Ahmadinejad, quien ya cumplió los dos períodos de 4 años consecutivos que le permite la Constitución.
Lo hacen jaqueados desde el exterior por las presiones de las grandes potencias que buscan desactivar su programa nuclear y, en el interior, por la severa crisis que está derrumbando la economía y dañando la estabilidad social.
El particular sistema de selección de candidatos iraní, donde el cuerpo de clérigos del Consejo de Guardianes determina quiénes pueden competir, eligió originalmente sólo 8 postulantes de los 686 que se presentaron.
Luego, el lunes y martes de esta semana, dos de ellos -los candidatos moderados y reformistas Gholam Adel y Mohammad Reza Aref- retiraron su candidatura para no fragmentar al electorado partidario y canalizar esos votos a los otros dos reformistas con mayores chances.
Dada la escasa popularidad de los candidatos independientes, la lista de elegidos allana el camino a los ultraconservadores.
Entre los seguidores de la línea política y religiosa actual, figuran dos altos políticos acusados por la Justicia argentina de ser autores intelectuales del atentado a la AMIA, en 1994, que dejó 85 muertos.
Se trata de Mohsen Rezaei (58), ex comandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución y actual secretario del Consejo del Discernimiento. Y de Ali Akbar Velayati (67), el principal favorito en las encuestas, actual asesor del líder supremo y ex canciller.
En 2006, la Justicia argentina pidió a la Interpol la captura de Velayati. El pedido sigue en pie, pese al acuerdo entre Argentina e Irán que permitirá a jueces nacionales viajar a Irán para interrogar a Velayati y otros 7 sospechosos.
El largo historial de fidelidad de Velayati al régimen de la República Islámica, en la que ha trabajado desde su fundación, en 1979, puede jugar a su favor.
Además, el lunes este candidato ultraconservador recibió el apoyo del 55 por ciento de los diputados del Parlamento en su carrera a la Presidencia de Irán y suma este respaldo al de un importante grupo de ulemas de los seminarios chiíes de Qom, principal centro religioso del país.
Nacido el 25 de junio de 1945 en Teherán, Velayati se licenció en Medicina en la capital iraní en 1971 y se especializó y obtuvo el doctorado en Pediatría.
Clima preelectoral caliente
El líder supremo de Irán llamó a los ciudadanos a participar en masa en las elecciones de mañana, en tanto un ex presidente reformista acusó a los servicios de seguridad de descalificarlo como candidato de manera ilegal.
Para el líder supremo, que tiene un poder absoluto en el régimen teocrático, la masividad en la concurrencia a los comicios "llevará a una epopeya política y los enemigos (en referencia a Estados Unidos, Israel y sus aliados de Occidente) comprenderán la naturaleza popular y democrática del poder en la República Islámica".
El clero y los militares, en especial el Cuerpo de Guardianes de la Revolución, insisten en convertir cada proceso electoral en un referéndum de apoyo al sistema, por lo que piden la máxima participación.
Sobre los tres debates televisados en directo entre los 6 candidatos admitidos en estas elecciones por el Consejo de Guardianes, entre 686 aspirantes inscriptos, Jamenei calificó de "vergonzoso que algunos acusen a Irán de carecer de libertad de expresión".
Tras la baja de un ultraconservador y un reformista moderado, quedan en la lucha electoral 6 candidatos, cuatro de ellos cercanos a Jamenei: Ali Akbar Velayati (favorito, acusado en la causa AMIA en Argentina), Moshen Razaei (también con pedido de captura a Interpol por el atentado a la AMIA, Said Jalil y Mohamed Baqer Qalibaf.
Por otro lado, está el reformista moderado Hasan Rohani, apoyado por los ex presidentes Akbar Hashemi Rafsanjani y Mohamed Jatami; y el tecnócrata Mohamad Qarazi. Fuentes: El País.