Desde las escuchas telefónicas hasta el rastreo de chats de las redes sociales, las estrategias de vigilancia electrónica del gobierno estadounidense vieron la luz hace más de una década, cuando empezaron los esfuerzos de espionaje masivo tras el 11 de setiembre de 2001.
Activistas digitales y expertos cibernéticos han especulado ampliamente respecto a que la vasta maquinaria de espionaje de Estados Unidos probablemente tendría acceso sin trabas a cualquier llamada telefónica o comunicación en línea, como parte de la "guerra contra el terror".
Este es un breve resumen de los programas de vigilancia y de las polémicas leyes que los autorizan:
Uso de registros telefónicos para "escudriñar información"
Después de los ataques de 2001, el presidente Bush autoriza a la NSA para llevar adelante varias formas de vigilancia electrónica dentro de EEUU, incluida la de llamadas entre estadounidenses y posibles sospechosos de terrorismo. En 2005, el gobierno de Bush exigió a las empresas de telecomunicaciones entregar los registros de llamadas de los clientes. La NSA rastrea en los registros usando algoritmos para detectar patrones que podrían dar señales de complots de posibles sospechosos de terrorismo.
La vigilancia de Internet
La NSA y el FBI están directamente "pinchando" los servidores centrales de las 9 compañías estadounidenses de internet, para permitir el monitoreo 24 horas de correos electrónicos, documentos, videos, mensajes de redes sociales y fotos en línea. Las firmas son Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, Paltalk, AOL, Skype, YouTube y Apple.
Los analistas de la NSA pueden escudriñar en la corriente masiva de datos (stream) en busca de términos que podrían revelar un posible vínculo con Al Qaeda. Otro de los programas de vigilancia, conocido como Blarney, selecciona dispositivos de firmas, paquetes de direcciones y otros datos técnicos de internet.
La ley de espionaje digital
En 1994, el presidente Bill Clinton firmó una ley que obliga a las compañías de telecomunicaciones a modificar sus equipos para permitir la vigilancia, haciendo más fácil para las autoridades pinchar redes de telefonía digital.
En 2005, la Comisión Federal de Comunicaciones amplió el ámbito de aplicación de la ley para cubrir la información en internet, obligando a las empresas de banda ancha a garantizar el VOIP (Protocolo de voz en internet) para que llamadas telefónicas pudieran ser intervenidas por el gobierno.
El programa de vigilancia Prism que rastrea en los servidores de firmas de internet probablemente se apoya en la sección 215 de la ley Patriota (Patriot Act), que autoriza que órdenes judiciales secretas exijan a las empresas estadounidenses permitir el acceso a registros de negocios.