El Vaticano puso en venta la semana pasada otra moneda para conmemorar la histórica transición papal, aunque los coleccionistas del extranjero no podrán adquirirla durante varios meses.
El Vaticano puso en venta la semana pasada otra moneda para conmemorar la histórica transición papal, aunque los coleccionistas del extranjero no podrán adquirirla durante varios meses.
Se supo que el Vaticano no ha solucionado plenamente la suspensión del servicio de tarjetas de crédito, pese a haber anunciado hace cuatro meses que el sistema ya estaba funcionando.
El impacto ha sido mucho peor que lo admitido por el Vaticano, y ha costado a la Santa Sede preciosas ventas precisamente cuando la renuncia del papa Benedicto XVI y la sorpresiva elección del papa Francisco propiciaron la venta de recuerdos del Vaticano.
Los problemas del sistema financiero de la Santa Sede no han cesado, entre denuncias incompetencia y corrupción.
Sin embargo, el nuevo presidente del banco vaticano ha restado importancia a la situación, aunque reconoce el retraso y las pérdidas derivadas de la mala tramitación de las tarjetas de crédito. “Las ventas subirán en el segundo semestre del año”, dijo Ernst von Freyberg.