La medicina actual hace milagros,no hay duda. Y, también, los degarros no son los que eran antes. Al menos eso puede desprenderse de las palabras de Daniel Martínez, el médico de la Selección. Sergio Agüero se recuperó en tiempo récord, cuando los pronósticos eran poco favorables respecto a su continuidad en el Mundial. Se perdió dos partidos, ante Suiza y Bélgica, pero podría ingresar en el segundo tiempo ante Holanda, si el juego lo requiere.
Después de las lágrimas que derramó luego de la euforia por la clasificación, Di María les dijo a sus íntimos: “Si jugamos una final, quiero estar y ayudar a mis compañeros a ganarla. Me voy a matar para recuperarme” . La misma noche del sábado, el rosarino se sometió a un tratamiento con células madres y el plasma rico en plaquetas que disminuyen el dolor y la inflamación de la zona afectada. Y ayer por la mañana, bien temprano, tuvo una sesión en la cámara hiperbárica, que sirve para regenerar el tejido.
“Tenemos todo a disposición para que Angel se pueda recuperar lo antes posible, tanto desde lo humano como de la infraestructura y la tecnología que brinda el club” , contó Martínez después de la conferencia de prensa que brindaron Javier Mascherano y José Basanta.
El médico también aseguró que se trata de “una de las lesiones más leves” . Y aunque parece ilógico creer que podrá estar en condiciones para el 13 de julio, nadie se dan por vencido. Di María no se dejó ver ayer por la tarde, en el lapso que el entrenamiento estuvo abierto para la prensa. Estuvo encerrado en la sala de kinesiología. Tiene un sueño: ser campeón dentro de la cancha.