A 55 años de la apertura de “Challaolandia”, un sube y baja de recuerdos

A 55 años de la apertura de “Challaolandia”, un sube y baja de recuerdos
A 55 años de la apertura de “Challaolandia”, un sube y baja de recuerdos

En julio de 1964 se inauguró en Las Heras “Challao Land Park”, un parque de diversiones que marcó la infancia de miles de mendocinos.

La infancia tiene el poder de ceñir al mundo dentro de márgenes de belleza. A través de los ojos de una criatura todo parece mágico; jugar es construir espacios paralelos donde la muerte no existe y la imaginación se impone. Al crecer es normal recordar esos años con nostalgia pues, generalmente, fuimos felices. Por eso hoy proponemos visitar "Challaolandia". Eso sí: no se preocupen por los pases porque están incluidos.

La historia comienza en julio de 1964 cuando, sobre un enorme predio ubicado en El Challao, departamento de Las Heras, se inauguró Challao Land Park. Hasta entonces los parques de diversiones visitaban nuestra provincia ocasionalmente, pero "Challaolandia" -como se conoció popularmente- fue de carácter permanente, marcando un antes y un después.

Mariana Villa / Los Andes

Resistencia vs diversión

Desde un principio no faltaron las quejas de algunos vecinos, sumamente indignados al verse invadidos. En 1965 uno de estos parroquianos publicó en Los Andes, a través del espacio para lectores, el siguiente descargo: "Quiero hacerle conocer mi sentir, que es el de centenares de fieles que asisten a los actos religiosos que se realizan en la capilla Nuestra Señora de Lourdes del Challao. En las proximidades del templo han levantado un parque de diversiones. En estos lugares es común la música estridente, la gritería y la algazara descontrolada; cosas todas reñidas con la serenidad y el recogimiento que buscan las almas que quieren encontrarse a sí mismas para acercarse a Dios (...) Para colmo de males está en vías de construcción una pileta".

Promoción. Una publicidad del parque publicada por Los Andes

La piscina se inauguró ese mismo año y en realidad se trató de dos, una para adultos -de 35 por 15 metros- y otra para niños. Quienes asistieron al balneario contaron con más de media docena de camarines, además de jardines para pasar la tarde entre mates.

Por suerte no todos los fieles se molestaron con el ruidoso lugar. Muchos mendocinos peregrinaban cada 11 de febrero al santuario de Lourdes y, luego de asistir a la celebración religiosa, pasaban por el parque de diversiones.

Entre las atracciones más recordadas destacan las "telesillas", que recorrían el lugar por encima de todo y el "Tren fantasma". Este último resaltó por el uso de telarañas reales y porque los personajes fantasmales solían bromear frecuentemente con el público.

La lista de entretenimiento era extensa y nombraremos sólo algunas: "Los botecitos", "El gusano Loco", "El puente de la esperanza", "La pista de karting", "La Rueda Mágica".

Mención aparte merece –por supuesto- la "Alfombra Mágica", inaugurada el 4 de octubre de 1969 bajo en nombre de "Cascalandia".   

La popularidad incrementó el número de actividades. Los domingos, por ejemplo, comenzaron a realizarse bailes. Además muchos artistas fueron a dar recitales, entre ellos Sandro y Palito Ortega.

Dentro del predio podía adquirirse comida en la Cantina, pero muchos preferían salir y comprar su refrigerio en el "Papa Frita Show" que tenía la particularidad de vender papitas en conos de cartón para poder llevarlas en el auto de regreso a casa.

Es importante destacar que en numerosas oportunidades los dueños de “Challaolandia” permitieron visitas gratuitas a niños huérfanos, coordinando con empresas locales y el Gobierno de Mendoza.

Además fue memorable el día de Reyes de 1966, cuando se dio acceso libre a los pequeños de la provincia que se acercaran con sus padres.

Lamentablemente, en este espacio de felicidad para tantos, ocurrieron numerosos accidentes. El primero en ser registrado por diario Los Andes sucedió en enero de 1966, cuando una niña de 10 años resultó herida y tuvo que ser intervenida quirúrgicamente.

Su padre realizó la denuncia correspondiente en Luján de Cuyo, departamento del que eran oriundos: "Mi hija -señaló en la comisaría- ocupó un pequeño vehículo accionado a energía eléctrica. Al ser puesto en marcha se desprendió el volante del juego y aquél se estrelló en la empalizada (...) Un empleado del lugar colocó el volante nuevamente en su lugar y el juego continuó su marcha". Entonces la niña "sacó del vehículo la pierna derecha, la que fue embestida por otro vehículo similar, lesionándola".

Poco a poco Challao Land Park fue perdiendo atractivo y el parque cerró sus puertas durante los 80'.

Hoy sobre el predio destaca un verdadero cementerio de chatarra conformado por los antiguos juegos. Observarlo lastima, pues allí, entre hierros oxidados de olvido, aún hacen eco las risas de innumerables infancias.

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