11 de julio de 2017 - 00:00

5 millones de muertos por año en siniestralidad vial

Las rutas lejos están de ser seguras, sino todo por el contrario. Su uso se ha visto distorsionado y la convierten en peligrosa.

Estamos viviendo, desde hace unos años, una enfermedad sistemática en el mundo que se llama siniestralidad vial y que suma unos 5 millones de víctimas por año, y que se ubica detrás de las enfermedades cardiovasculares y por encima del cáncer.

Para mejorar estas estadísticas hay que trabajar en conjunto, gobierno y la parte privada, para preparar a la población. Así, en cada barrio, en cada ciudad, sean los propios vecinos los que señalen cuales son los puntos vulnerables de la zona, como calles y esquinas peligrosas.

El conductor en nuestro país recibe un carnet para manejar y no para conducir. Dos ejemplos: en Alemania un carnet tiene un valor de 2 mil euros y dos años de práctica, mientras que en Brasil se requiere manejar en un espacio cerrado, en una calle y en una autopista, lo que implica una práctica de 48 horas.

Pero también se debe lograr una revalorización del resto de la población; llámese peatón (que debe saber cómo y por dónde cruzar), ciclistas (respetando las normas de transito y circular por donde está determinado) y  motociclistas (que constituyen el mayor número de muertes en las estadísticas).

Pero además el conductor debe saber que maneja un arma y por lo tanto toda su atención debe estar puesta en el volante y, como responsable legal, debe usar el cinturón él y todos lo que viajan en el vehículo. Y esto va también para los micros y todo transporte.

Y el tercer punto son las rutas de nuestro país: todas tienen más de 60 años, por lo que ya es tiempo de que sean "jubiladas" y cambiadas.

Se le ha agregado en los últimos 20 ó 25 años, la ausencia del ferrocarril. Las rutas no están para las cargas, nunca lo estuvieron, pero lamentablemente siguieron las trazas ferroviarias. Sin embargo Mendoza tiene las vías del Belgrano y el San Martín que todavía están preparadas para entrar a las bodegas y desde ahí despachar millones de litros de vino por día. Se trata de un transporte de muy baja siniestralidad.

Las rutas lejos están de ser seguras, sino todo por el contrario, debido al tránsito de miles de camiones por día -como el Corredor Bioceánico- al que se suma el de ómnibus de dos pisos. Su uso se ha visto distorsionado y la convierten en peligrosa. Y, como si esto fuera poco, está hecha a orillas de un cauce de agua, única provisión de agua para un millón y medio de habitantes, lo que obliga a realizar una nueva ruta.

En definitiva, el riesgo en estas rutas no es el tiempo, ni las condiciones meteorológicas, sino humano.

LAS MAS LEIDAS