"Intensa-Mente": una película para que la disfruten chicos y grandes
La nueva película animada de Pixar/Disney, que se estrena hoy, se centra en una niña de 11 años cuyas emociones cobran vida literalmente y encarnan en cinco personajes.
En esta entrevista con Estilo, el director Pete Docter y el productor Jonas Rivera cu
"Intensa-Mente": una película para que la disfruten chicos y grandes
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Anunciada como “una gran película de emociones”, llega hoy a las multisalas de todo el país “Intensa-Mente” (“Inside Out”, en el original), el nuevo film de Disney/Pixar que apunta a un lugar hasta ahora inexplorado en el cine de animación: las profundidades del cerebro de una niña.
Inspirada en las más recientes investigaciones psicológicas y de la neurociencia real, “Intensa-Mente” se centra en el personaje de Riley, una feliz pequeña de 11 años cuya vida se verá impactada cuando su familia deba mudarse al otro extremo del país y, por consiguiente, deba alejarse de su escuela, de sus amigos, de su barrio y de un entorno que le generaba seguridad.
Es entonces que sus emociones comenzarán a navegar por su subconsciente, sus sueños y sus recuerdos, para restaurar el balance y proteger su personalidad floreciente. Y es así que cobrarán vida y tomarán el mando de las operaciones las cinco emociones fundamentales: Alegría, Furia, Disgusto, Temor y Tristeza, cinco personajes que harán de las suyas con el propósito de divertir y emocionar a chicos y grandes.
El creador de este universo anímico es Pete Docter (46), figura fundamental del estudio Pixar y autor de obras maestras como “Up” (Oscar 2009) y “Monsters Inc.” (2001). Junto con el productor Jonas Rivera (41) llegaron a Buenos Aires para promocionar el film y le contaron a Estilo cómo gestaron este universo que, a través de la diversión, pretende ampliar el conocimiento popular sobre las emociones.
Según Docter, “la idea surgió de observar a mi hija crecer y preguntarme qué estaría pasando por su cabeza. Ella tiene hoy 16 años, pero cuando vio la película se identificó totalmente con el personaje”.
-Y cómo le presentaron la idea a John Lasseter y a todo el equipo de Pixar?
Docter: Le dije que era la historia de una nena de 11 años, pero que ella era la locación porque todos los personajes estaban dentro suyo y eran sus propias emociones, un mundo del que siempre hablamos pero que nunca hemos visto. Y él dijo simplemente: “Ok”.
-"Intensa-Mente" es una historia original y, junto a "Tomorrowland", que sigue en cartel entre nosotros, es una de las pocas películas que presentan tramas originales y que no son adaptaciones, relanzamientos, spin-offs, remakes ni secuelas. ¿Cómo se sienten ante esta tendencia?
Rivera: Amamos todas las películas en las que trabajamos en el estudio. Nos encanta “Tomorrowland” y sé que Brad Bird, su director, estuvo muy metido. Además de “Intensa-Mente” se viene “Un gran dinosaurio” (que se estrena aquí en julio), bastante original también. Hay muchas cosas que se están dando dentro de Pixar. Uno tiene que saber que cuando hace algo original tal vez es más difícil salir, hablar y darla a conocer. Hay muchas franquicias que la gente -y nosotros también- ama y se conecta.
-Contaron que trabajaron durante 5 años con "Intensa-Mente" y con estos personajes. ¿Cómo convivieron con ellos durante este trayecto?
Rivera: Nuestro trabajo es hacer la película y que esté para la fecha límite que tenemos. Y la verdad es que tenemos tanta suerte porque amamos hacer films y eso es con lo que sonábamos desde que éramos chicos. Somos optimistas y adoramos lo que hacemos, así que diría que es “alegría” lo que predomina. Cuando le muestro a Pete el presupuesto y el cronograma, ahí viene el “desagrado” y la “furia”. El equipo con el que trabajo es tan bueno y lo queremos tanto, y como ya hicimos la película nos sentimos un poco tristes. No esperaba eso pero así es como me siento.
-Pete, teniendo en cuenta que escribiste las primeras películas de "Toy Story" y dirigiste "Monters, Inc." y "Up", hay como una preocupación de estos mundos que coexisten con el nuestro pero que son imperceptibles. ¿De dónde viene el interés por ellos?
Docter: Creo que parte de la diversión es observar a este mundo que nosotros conocemos, con el que nos sentimos familiares, pero mirarlo desde otro punto de vista no familiar. Parte de la diversión de este film fue llevar a la gente a un mundo en el que nosotros habíamos pensado pero que nunca habíamos visto. Es mirar la realidad desde un punto de vista diferente. Aunque nuestras películas hablen de peces o autos, en definitiva hablan de nosotros.
-Teniendo en cuenta que el film tiene un lenguaje tan psicoanalítico, ¿cómo creen que la van a recibir los chicos?
Rivera: Creemos que los chicos la van a disfrutar a su nivel y los adultos en el suyo. Probamos el film en Pixar, trajimos a nuestros hijos, a los hijos de nuestros vecinos, y nos quedamos sentados en el fondo para observarlos. A ellos les encantó y nos gustó su reacción. La aceptaron. A veces los chicos la entienden mejor que los adultos. Hoy, por ejemplo, vemos “Bambi” de forma muy diferente a cuando teníamos 8 años. Nos reíamos con los diferentes personajes y ahora lloramos como locos.
-La película queda con un final abierto que deja la posibilidad de una segunda parte. ¿Harían una secuela?
Docter: Sí, lo hemos pensado. El tema se presta porque en el terreno psicológico uno puede parar y continuar en cualquier momento.
-"Intensa-Mente se relaciona con el auge de las neurociencias. ¿Contaron con la asistencia de profesionales, psicólogos o científicos de la mente? ¿Cuánto de esa investigación científica se volcó en la película?
Docter: Sí, hablamos con todos los neurólogos, psicólogos y psiquiatras que pudimos reunir como para entender todo lo que se pueda sobre los acontecimientos que ocurren en nuestra mente. Sin embargo, hay muchas cosas que todavía se desconocen y, de hecho, cada científico tienen su propia opinión. Algunos nos decían que había tres emociones básicas, otros que había 27. Pero al hablar con muchos psicólogos llegamos a la conclusión de que lo importante no era el número de de emociones sino cómo actúa cada una, el trabajo que hacen, y eso es lo que se ve en la película.
Rivera: Y no solamente las emociones, pudimos informarnos sobre todo lo que tiene que ver con la geografía de la mente. Por supuesto que nos tomamos nuestra licencia artística, pero también pudimos averiguar todo lo que tiene que ver con los recuerdos. Por ejemplo, los que son a corto plazo que a la noche se convierten en recuerdos a largo plazo. Nos gusta decirle a la gente que lo que está en la película es exactamente cómo funciona la mente.
-¿Qué creen que pueden llevarse los padres con este film? ¿Qué mensaje intentaron darles?
Docter: La película está contada desde el punto de vista de los padres. Alegría es como si fuese una madre sustituta para nosotros. En realidad lo que tratamos de transmitir no es tanto un mensaje sino la dificultad que implica crecer. Creo que con la investigación, con el pensamiento, con la reescritura, llegamos a la conclusión de que las emociones nos sirven de diferentes maneras. Por ejemplo, el temor evita que nos lastimemos. Entonces hay razones por las cuales puede ser inapropiado expresarse uno mismo emocionalmente en una situación dada. Por eso creo que es increíblemente importante para una familia ser abierta, comunicativa y estar emocionalmente conectada.
-¿Cómo fue la decisión, en el momento de escribir el guión, de darle un género a cada una de las emociones?
Docter: Al principio pensamos que íbamos a hacer a todas las emociones de Riley femeninas, pero después nos dimos cuenta de que iba a ver más contraste y potencialmente más humor si contemplábamos los dos géneros.
Rivera: La idea es no tener en cuenta reglas tan estrictas ni ceñirnos tanto a la investigación científica, sino más bien crear algo que sea claro y gracioso. Racionalizamos lo que hicimos con las emociones, entonces pensamos que tal vez cuando uno es más chico es más abierto y tiene el campo de acción más dividido. En cambio, cuando uno va creciendo se asienta y define el camino por el que va a seguir.
-¿Algunas escenas parecen pensadas más para adultos que para chicos. ¿Es una decisión de producción o fueron surgiendo a medida que avanzaba la historia?
Docter: Creo que es una decisión personal. Primeramente hacemos películas para nosotros mismos. Tenemos hijos, sabemos que van a ver esas escenas y somos conscientes de que tienen que ser apropiadas para que las vean ellos. Pero si el film no me habla a mí, como adulto, en un nivel emocional o intelectual acorde, voy a quedar insatisfecho de alguna manera.
Rivera: Siempre pensamos la animación no solamente como algo para los chicos, porque sabemos que van al cine acompañados por sus padres o por algún adulto. Entonces tratamos de contar historias más sofisticadas, donde haya otras cosas que estén en juego. No queremos hacer películas depresivas, sí emotivas.