El análisis de huesos de mano, encabezado por Matthew Skinner, de la Universidad de Kent, en Canterbury, Reino Unido, comparó la estructura interna de los huesos de la mano de gente moderna, chimpancés, simios, neandertales y las primeras especies humanas.
De manera más notable, en el estudio (publicado por la revista Science) los investigadores informan sobre las manos del Australopithecus africanus, más conocido a partir del cráneo perforado del famoso “Niño de Taung”, quien pudo haber sido víctima de un águila hace aproximadamente 2,5 millones de años.
Aunque el patrón de hueso esponjoso de las manos de los simios no muestra señales de usos de tipo humano como pellizcar o sostener martillos, escriben los investigadores, los huesos de mano del Australopithecus sí los presentan.
En lugar de tener huesos para caminar sobre los nudillos o trepar árboles, bajo la palma de estos humanos primordiales había huesos ancla “consistentes con oposición vigorosa del pulgar y dedos típicamente adoptada durante el uso de herramientas”.
Por qué es importante
Los expertos en los orígenes humanos han debatido desde hace tiempo el momento en que se presentaron las primeras herramientas, viendo en ellas la expresión más antigua de un modo de supervivencia singularmente humano.
Durante décadas, las herramientas de piedra más viejas que se conocían fueron asociadas a su supuesto fabricante, un ancestro de hace menos de 2 millones de años llamado Homo habilis o “Hombre hábil”.
En el año 2000, científicos anunciaron el descubrimiento en Etiopía de herramientas de 2,6 millones de años, remontando este momento central de la prehistoria en más de medio millón de años. Marcas de corte en huesos de animales de Etiopía que datan de 3,4 millones de años también podrían sugerir uso de herramientas, pero esto ha sido debatido. El estudio reciente apoya ese origen más previo.
El panorama general
Experimentos sugieren que apretar trozos afilados de piedra para "quitar carne a los huesos", dice el estudio, exige al máximo el agarre de precisión.
Encontrar huesos de la mano con estructura interna moldeada por ese comportamiento a lo largo de la vida es una forma mucho mejor de discernir cuándo ocurrió este paso crítico de nuestra evolución, en comparación con analizar la forma externa de los huesos de la mano, como lo han hecho estudios previos.
Lo que es más, el estudio muestra una forma de revelar uso de herramientas en nuestros ancestros incluso cuando no se encuentren herramientas.
Qué sigue
Los descubrimientos del estudio sugieren que nuestros ancestros usaban herramientas al menos hace tres millones de años, abriendo nuevas oportunidades para que los arqueólogos busquen las propias herramientas de piedra.