En medio de los combates cerca de la ciudad de Kobane, frontera de Siria con Turquía, miembros del Estado Islámico de Irak (EI, o ISIS, por sus siglas en inglés) capturaron y decapitaron a al menos cuatro kurdos, entre ellos tres mujeres.
En medio de los combates cerca de la ciudad de Kobane, frontera de Siria con Turquía, miembros del Estado Islámico de Irak (EI, o ISIS, por sus siglas en inglés) capturaron y decapitaron a al menos cuatro kurdos, entre ellos tres mujeres.
La ONG Observatorio Nacional de los Derechos Humanos en Siria dijo que las cabezas de las víctimas están expuestas en Jarablus.
"No sé por qué fueron detenidos o decapitados. Sólo el Estado Islámico sabe por qué. Quieren asustar a la gente", afirmó el director del Observatorio, Rami Abdulrahman.
Milicianos de Estado Islámico ya han llevado a cabo en el pasado decapitaciones de combatientes rivales tanto en Siria como en Irak. Las decapitaciones son realizadas a menudo en público.
En tanto, los combatientes del EI están a punto de entrar en Kobani, donde se desarrolla una batalla de importancia estratégica entre milicianos kurdos y yihadistas.
Los milicianos kurdos no han podido frenar el progreso de los radicales por el este y ahora hay choques a unos cientos de metros de la ciudad, aunque “los yihadistas todavía no han irrumpido”, dijo el presidente del Organismo Autónomo de Defensa y Protección de esta población, Esmat Sheij Hasan.
El EI ha llegado hasta las puertas de Kobani, pese a que en los últimos días los extremistas han sido objetivo de los bombardeos de la coalición internacional liderada por Estados Unidos en esa zona. Hasan indicó que los aviones internacionales atacaron posiciones del ISIS al sureste de la ciudad, “pero sólo han alcanzado a algunos combatientes”.
Mientras, voluntarios kurdos procedentes de la vecina Turquía han seguido llegando para proteger este enclave, “pero en su mayoría son civiles y no disponen de entrenamiento militar”, lamentó.
Cerca de 160.000 civiles kurdos escaparon de la ciudad hacia Turquía desde el 16 de setiembre pasado, cuando el Estado Islámico comenzó su ofensiva. Las milicias del grupo fundamentalista islámico ya se apoderaron de casi 70 ciudades.
Ante la gravedad y la cercanía de los combates, ayer el Parlamento turco autorizó al gobierno a atacar militarmente en Siria e Irak al EI. De 550 diputados, 298 votaron a favor de la propuesta del gobierno islamista conservador para desplegar tropas en esos dos países vecinos, y también para autorizar el tránsito de tropas extranjeras sobre territorio turco para luchar contra el EI.
La guerra durará muchos años, advirtió EEUU
La guerra de EEUU contra el EI no es una tarea fácil que se ganará únicamente con ataques aéreos y probablemente pasen muchos años antes de cantar victoria frente a los yihadistas de Siria e Irak, advierten analistas.
El presidente estadounidense Barack Obama reconoció la semana pasada en la ONU que su batalla para “destruir” al EI será la “misión de una generación”.
Uno de los puntos fundamentales de la estrategia es la formación de rebeldes armados sirios moderados, lo que supone un proceso extremadamente lento, admitió el miércoles a la CNN el coordinador de la coalición internacional contra los yihadistas, el general retirado John Allen.
EEUU, implicado en una nueva guerra en Oriente Medio, “reconoce que esto tomará mucho tiempo, aunque sea en el escenario más optimista”, explicó Karl Mueller, politólogo de RAND Corporation.
Si bien desde hace tres años Obama se mostraba reticente a intervenir militarmente en Siria, el escenario cambió. El 8 de agosto de 2014 inició una campaña de ataques aéreos contra los yihadistas en Irak, que el 23 de setiembre se extendió a territorio sirio con la participación activa de países árabes.
El mandatario insistió el domingo a la cadena CBS que esta iniciativa no se traduce en “Estados Unidos contra el EI”, sino “América encabezando a la comunidad internacional para ayudar a un país (Irak) con el cual tenemos un acuerdo de cooperación en materia de seguridad”.
La Casa Blanca y el Pentágono esperan que los ataques contra los ultraradicales sunitas del EI en Irak los desestabilicen lo suficiente como para permitir al ejército iraquí reconstruirse tras su caída del mes de junio.