12 de enero de 2015 - 00:00

Voces discordantes tras el lema “Yo soy Charlie”

La conmoción generada en Francia después de tres días de horror, sintetizada en el lema “Je suis Charlie” (“Yo soy Charlie”) relega a un segundo plano discrepancias y resentimientos que, pese a ser minoritarios, fisuran la unidad de la sociedad francesa ante los atentados.

“No hay que esconderlo. Lo lamento pero una parte marginal de mis alumnos se negaron a observar el minuto de silencio” el jueves pasado en homenaje a las víctimas del atentado contra Charlie Hebdo, confía un profesor de una escuela de secundaria de Clichy, en las afueras de París.

Las caricaturas de Mahoma publicadas en 2012 por el semanario satírico habían provocado una ola de indignación en el mundo musulmán. El profesor describe reacciones de alumnos del estilo de “la gente de Charlie Hebdo se la buscaron” o “no había que matarlos, pero no se puede insultar al profeta”.

Barbara Lefebvre, profesora de historia y coautora del libro “Los territorios de la República” sobre el antisemitismo, el sexismo y el racismo en las escuelas de los suburbios de París relata incidentes del mismo tipo que le contaron otros colegas.

Algunos se negaron a observar un minuto de silencio “por judíos y policías”, afirma.

En una escuela de secundaria de París hubo alumnos que exhibieron un cartelito que decía “Yo soy Said”, el nombre de uno de los hermanos yihadistas Kouachi, responsables de la matanza de Charlie Hebdo.

El ministro de Educación Nacional señaló “algunos casos de perturbaciones durante el minuto de silencio por parte de algunos alumnos [...] en unos 70 establecimientos escolares de un total de 64.000”.

Como respuesta al “Je suis Charlie”, el lema que se impuso en todo el mundo para condenar el atentado, hubo llamamientos en Twitter para difundir el eslogan “Yo soy Kouachi” o “Yo soy Coulibaly”, el apellido del autor de la toma de rehenes en un supermercado judío de París.

En un barrio popular de Besançon, una ciudad del este del país, hubo fuegos artificiales para festejar el atentado contra Charlie Hebdo, reveló la prensa local.

Desde el miércoles pasado, el lema “Je ne suis pas Charlie” (“Yo no soy Charlie”) comenzó a circular en internet, difundido principalmente por tuiteros favorables a un Islam riguroso, pero también procedente de simpatizantes de extrema derecha.

El sábado, el presidente de honor del Frente Nacional (extrema derecha), Jean Marie Le Pen, proclamó: “Lo siento, pero yo no soy Charlie”, al tiempo que deploró “la muerte de doce compatriotas” en el atentado.

Otros denuncian la hipocresía detrás de la unanimidad aparente. En una columna publicada el viernes, Bruno Bertez, un periodista especializado en información financiera, señala “la gran mistificación” de la unidad nacional. También recordó que, antes del atentado, los periodistas de Charlie Hebdo estaban “relativamente aislados” en sus ideas.

“Charlie Hebdo estaba bastante solo cuando estaba vivo, y muy acompañado después de que los mataron”, lamentó.

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