Un tiroteo masivo registrado en un área residencial de Erie, Pensilvania, dejó un trágico saldo de nueve personas muertas y la pérdida de un bebé por nacer. El hecho ocurrió la tarde del viernes, alrededor de las 16.50 hora local, en una vivienda ubicada en la cuadra 700 de Perry Street, donde el agresor se quitó la vida tras el ataque.
Según la reconstrucción policial basada en evidencias de video y audio, la secuencia comenzó cuando dos mujeres, de 51 y 37 años, llegaron angustiadas al domicilio pidiendo ayuda a los vecinos y golpeando la puerta. Instantes después de escucharse disparos amortiguados en el interior, el agresor salió a la calle, les disparó a ambas y reingresó a la propiedad.
Al recibir una alerta del sistema de detección de disparos ShotSpotter, la policía acudió al lugar y halló los cuerpos sin vida de las dos mujeres en la vía pública. Un equipo táctico del SWAT rodeó la vivienda e instaló un perímetro de seguridad, utilizando drones, robots y granadas aturdidoras para evaluar la situación. Las autoridades confirmaron posteriormente que todas las muertes ocurrieron antes de la llegada de los agentes y que no se registraron disparos adicionales durante el operativo policial.
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Tragedia familiar en Erie
Al ingresar a la vivienda, las fuerzas de seguridad hallaron una escena desgarradora distribuida en dos pisos. En el primer piso yacían dos niños pequeños: uno varón de 5 años y una nena de 1 año y 10 meses, mientras en el segundo piso y la escalera se encontraban cuatro adultos: dos mujeres (de 24 y 44 años) y dos jóvenes (de 19 y 21 años).
Una de las mujeres jóvenes tenía un embarazo de ocho meses. A su vez, el agresor también estaba en la misma planta superior y fue encontrado sin vida producto de una herida de bala autoinfligida.
Las autoridades detallaron que ocho de las víctimas fatales eran miembros de la familia del atacante, mientras que la otra víctima era un amigo de la mujer embarazada.
Reacciones oficiales ante la masacre
El jefe de la Policía de Erie, Rick Lorah, describió el crimen como el episodio más desgarrador de sus casi tres décadas de servicio en la fuerza.
Por su parte, la alcaldesa de Erie, Daria Devlin, y el gobierno municipal emitieron un comunicado conjunto para tranquilizar a la población, confirmando que la situación está bajo control y que no existe ningún peligro en curso para la comunidad.
El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, expresó sus condolencias y puso a disposición todos los recursos del estado para apoyar a la ciudad.