18 de octubre de 2013 - 21:39

Vinicius de Moraes, el poeta que concilió tradición y modernidad

Hoy, este gigante de la música de Brasil, cumpliría cien años. Aquí, un repaso sobre su obra y su significado.

El poeta Vinicius de Moraes, que hoy cumpliría cien años, fue el eslabón que concilió en Brasil -acaso como en ningún otro lado del continente- la fuerza renovadora de la modernidad con la herencia de la tradición local.

En un tiempo en que se postulaba cambiar el mundo con la violencia, Vinicius lo consiguió con la palabra. Sus versos ayudaron a moldear una cultura y fundaron una estética: la bossa nova.

Por supuesto que aquel fue un movimiento colectivo que compendió, incialmente, también a artistas como Tom Jobim, Joao Gilberto y Baden Powell. Pero Vinicius fue la pieza fundamental de aquel proceso.

“El no llegaba de la música, era un poeta de verdad”, enfatizó Caetano Veloso, heredero de esa tradición, en su autobiografía, “Verdad tropical”.

Crecido en el seno de una familia aficionada a la música, Moraes comenzó a escribir poesía desde chico.

A los 19 publicó su primer libro, “El camino para la distancia”, donde reveló una temprana influencia de las letras francesas, en especial, Rimbaud, pero también Baudelaire y Verlaine.

El 1929 comenzó a estudiar derecho sin abandonar el universo de las letras y en 1938, con una beca del gobierno inglés, se instaló en la Universidad de Oxford y escribió “Novos Poemas”.

En 1941 volvió a Río de Jaineiro y comenzó a escribir críticas de cine en periódicos y revistas.

Dos años más tarde se unió al cuerpo diplomático en el que permaneció hasta la dictadura militar brasileña (fue expulsado en 1968). En ese mismo tiempo también alumbró el libro “Cinco elegías”.

En los cincuenta fue artífice fundamental de un cruce entre la alta cultura y la cultura popular que derivó en el nacimiento de la bossa nova, con elementos de samba pero también la influencia del jazz.

Desde entonces -en todas partes-, la armonía musical es hija del Brasil.

Los enciclopedistas registran el nacimiento de la bossa nova con el disco “Canção do amor demais”, editado en 1958 con creaciones del dúo Tom Jobim Vinicius de Moraes y donde aparece la canción “Chega de saudade”, consagrada como la pieza fundacional de esta estética.

El propio Vinicius reconocía un movimiento que abandonaba el afrancesamiento y avanzaba en la estilización de las tradiciones populares; un proceso que excedía la música y comprendía a Mario de Andrade, Jorge Amado y Graciliano Ramos.

En ese tiempo colectivo fecundo, Vinicius realizó muchos trabajos en colaboración. De aquellas sociedades, sin duda, la más fructífera fue la que sostuvo junto con Toquinho con quien compuso más de 120 canciones; entre ellas, “Para uma menina com uma flor” y “Samba da bênção”.

Muchas más llevan el sello de Vinicius: “A felicidade”, “Si todas fossem iguais a você”, “Eu sei que vou te amar” y la universal “Garota de Ipanema”.

“En esa época, probablemente Brasil haya creado las canciones de protesta más elegantes del mundo”, escribió Caetano Veloso en su biografía.

Caetano de algún modo interpelaba así alguna crítica que cuestionaba cierto aire de placidez en las letras de Vinicius, que para ciertos artistas no se emparentaba con el espíritu de aquel tiempo político.

Nacido el 19 de octubre de 1913 en Río de Janeiro, Vinicius falleció la madrugada del 9 de julio de 1980 en la bañadera de su casa en Gavea, a los 66 años.

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