Cómo murieron los hijos de Tamara Paganini: sus restos descansan en otro país por una curiosa razón

La primera subcampeona de la historia de Gran Hermano atravesó el dolor más inmenso de su vida tras la pérdida de Vitorio y Donatella.

Tras muchos años de búsqueda y tratamientos, la finalista del reality en 2001 logró quedar embarazada a sus 42 años de una parejita, a los que llamó Vitorio y Donatella. Sin embargo, a los dos meses de gestación, los médicos le informaron una noticia devastadora: el niño padecía una condición letal, ya que no se le había terminado de formar la cabeza, por lo que las chances de que sobreviviera fuera del vientre materno eran nulas.

Tamara Paganini
Tamara Paganini perdió a sus dos hijos recién nacidos.

Tamara Paganini perdió a sus dos hijos recién nacidos.

A este dramático panorama se le sumaron severos picos de presión que complicaron severamente la salud de la madre y afectaron el desarrollo de la niña, obligando a los especialistas a adelantar el parto a los seis meses y medio de embarazo.

El repentino y trágico desenlace de los bebés de Tamara Paganini

Tal como habían anticipado los médicos, el varón falleció instantes después de llegar al mundo. "El nene nació y lo tuve yo en brazos hasta que se fue. Muy duro", relató la mediática con profunda conmoción durante una entrevista íntima en la que decidió abrir su corazón.

Por su parte, la pequeña Donatella fue derivada de urgencia a una incubadora, donde peleó por su vida durante varios días. "Mejoraba, empeoraba y un día antes de que se vaya le sacaron el respirador y creíamos que nos íbamos con ella bien, pero ahí se fue", recordó sobre el doloroso final. A pesar del inmenso vacío, la tragedia logró unirla aún más con su pareja, con quien posteriormente viajó para esparcir las cenizas de los pequeños en los parques de Disney a modo de homenaje eterno.

Embed - TAMARA PAGANINI y la historia de cuando llevó las cenizas de sus hijos a DISNEY

El lugar exacto del "entierro" a escondidas

Una vez dentro del parque, el objetivo era la emblemática estatua de Walt Disney y Mickey Mouse, frente al castillo de Cenicienta. En un sector fuertemente vigilado donde "no podés ni arrancar una flor", la pareja logró el cometido.

Sentados de espaldas al cantero circular que rodea la estatua, aprovecharon un descuido de la seguridad: “Empezamos a mandar la mano para atrás, hicimos un pocito en la tierra y tiramos las cenizas ahí”. Hoy, en el corazón del lugar más feliz del mundo, descansa el recuerdo de los hijos de la participante más icónica del reality.

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