18 de noviembre de 2013 - 01:48

Vidas paralelas de dos hijas de generales

Apenas se llevan dos años de diferencia y fueron íntimas. Ambas tienen tres hijos cada una y sus padres -generales de la Fuerza Aérea chilena- tuvieron una estrecha amistad. Las dos vivieron su infancia en el mismo barrio, en casas idénticas, bajo los mismos árboles, separadas apenas por el cruce de la calle. Pero la dictadura alejó definitivamente a la ex presidente Michel Bachelet y a su principal opositora en las urnas, la conservadora Evelyn Matthei.

En la Base Aeronáutica Cerro Moreno, en Antofagasta, el entonces capitán Fernando Matthei, de 32 años, se instaló junto a su familia. Poco después, Alberto Bachelet, de 34 años, llegó con los suyos al mismo barrio. Sus dos hijas enseguida congenian y pronto se harán muy amigas en la escuela pública de la base.

Ambos regresaron a Santiago en los años '60. En 1967, Matthei se construye una casa. Bachelet aportó tres árboles para el jardín y los plantó con su amigo. Mientras Evelyn estudiaba becada en un colegio alemán, Michele iba a un liceo público.

Poco después, la política sembró las primeras discrepancias: en 1970 el oficial Bachelet votó por Salvador Allende y Matthei se inclinó por el conservador Alessandri. La amistad, sin embargo, continuó aun cuando en 1971 Matthei fue destinado a Londres y Bachelet se incorporó al gobierno de Allende.

En setiembre de 1973, ninguna de las familias sabían que Pinochet planeaba un golpe. Los dos amigos estaban aislados de los conjurados: uno seguía en Inglaterra; el otro trabajaba en Defensa. La mañana del 11 de setiembre de 1973, Bachelet fue arrestado y recluido en varios lugares hasta llegar a los sótanos de la Academia de Guerra Aérea (AGA), en marzo de 1974. Para ese mes, el director de esa escuela era el coronel Matthei. Bachelet fue interrogado y torturado. Nunca apoyó a Pinochet. Murió de un paro cardíaco el 12 de marzo de 1974. Angela Jeria, la viuda, y Michele reconocieron los restos.

Tras el golpe, Michele y su madre, Jeria, partieron al exilio alemán tras un largo arresto en Villa Grimaldi. Jeria se vio entonces con Matthei: su esposo le había pedido que lo defendiera en un juicio póstumo por traición.

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