Una mujer de 28 años ingresó al hospital por una herida infectada en el muslo, dos semanas después de sufrir un accidente en moto. Los estudios médicos revelaron un hallazgo impactante: tenía un hueso de unos seis centímetros alojado profundamente en la pierna, pese a que no tenía fracturas propias.
En el caso de que sí, eso explicaría fácilmente lo que sucedía. Pero eso terminó desconcertando a todos, ya que no figuraban huesos dañados en las radiografías que se realizó. El caso ocurrió en Uganda y se volvió viral en redes sociales, donde los usuarios se sorprendieron por lo sucedido.
Según contó un medio internacional, la paciente viajaba como acompañante cuando la moto chocó contra un auto. El conductor murió tras el impacto, mientras que ella sufrió varias lesiones y una herida abierta en la parte superior del muslo izquierdo. Tras el choque, recibió atención médica y fue dada de alta.
Cómo descubrieron el “hueso ajeno”
Catorce días después del accidente, la mujer volvió al hospital porque la herida presentaba signos de infección y supuración. En tanto, los médicos pidieron estudios para evaluar la lesión y una radiografía mostró “una estructura con apariencia de hueso alojada en los tejidos blandos de la pierna”.
Una tomografía permitió determinar que el fragmento medía aproximadamente seis por tres centímetros y estaba ubicado cerca de vasos sanguíneos importantes. En la intervención quirúrgica, el equipo médico logró extraerlo de la herida.
A quién pertenecía el fragmento óseo
El caso fue publicado en el Journal of Surgical Case Reports, de Oxford University Press. Los médicos afirmaron que los huesos de la paciente estaban intactos, por lo que no había una fractura propia que explicara el origen del fragmento encontrado.
Por las características del accidente y las lesiones, los investigadores consideran que “el hueso podría haber pertenecido al conductor fallecido”. Sin embargo, no pudieron realizar pruebas genéticas para verificar su procedencia. De esta forma, su origen no quedó confirmado de manera oficial.
Tras la extracción, los médicos trataron la herida infectada. El caso fue descrito como “un ejemplo inusual“ de un fragmento de tejido óseo que habría ingresado en el cuerpo de otra persona durante un traumatismo de alta energía.