Un insólito y complejo caso médico fue reportado en la revista científica Journal of Surgical Case Reports, editada por Oxford University Press, tras la intervención exitosa de una paciente de 27 años que fue al hospital luego de sufrir durante seis meses de intenso dolor abdominal, vómitos persistentes, dificultad para ingerir alimentos y una pérdida progresiva de peso.
Al realizar los exámenes diagnósticos, los especialistas hallaron una gigantesca masa formada por cabello entrelazado que ocupaba cerca del 90% de su cavidad gástrica y bloqueaba la salida de los alimentos.
El diagnóstico definitivo correspondió a un tricobezoar gástrico en su variante conocida como síndrome de Rapunzel. Esta rara condición médica ocurre cuando la masa de pelo no solo se acumula en el estómago, sino que desarrolla una prolongación que atraviesa el píloro e ingresa en el intestino delgado.
En esta paciente, los cirujanos constataron que la acumulación de cabello se extendía desde la región del cardias hasta el píloro y continuaba por el duodeno. Asimismo, las tomografías computarizadas reflejaron una marcada dilatación gástrica y duodenal, junto con imágenes compatibles con un posible síndrome secundario de la arteria mesentérica superior.
Frente al gran volumen del material, los médicos Pedro Agustín Lovato Gutiérrez y Francisco Molina llevaron a cabo una intervención quirúrgica mediante una laparotomía y gastrotomía en la pared anterior del estómago.
La extracción requirió una manipulación sumamente cuidadosa dada la consistencia y dimensiones del bloque gástrico. A pesar de la severidad del cuadro, la evolución postoperatoria fue favorable y la paciente recibió el alta médica 72 horas después.
La causa de este padecimiento radica en que el cabello humano no se digiere en el aparato digestivo. Al ingerirse de forma repetida, el pelo se entrelaza con otros materiales hasta formar una masa compacta. La evaluación psiquiátrica posterior confirmó que la joven presentaba tricotilomanía y tricofagia.
Por ello, los especialistas enfatizan que la atención de los factores psicológicos y psiquiátricos resulta fundamental tras la cirugía para prevenir recaídas. Los médicos advierten además que, si bien los tricobezoares pueden iniciar con síntomas inespecíficos, su crecimiento sin tratamiento puede derivar en serias complicaciones como obstrucciones digestivas, úlceras, hemorragias o perforaciones.